19 de junio de 2013

Sigo aquí. Cesta de vaqueros aprovechados.


Sigo aquí. Y antes que nada os quiero dar las gracias a todos. Gracias por las llamadas, los mensajes, los comentarios, los correos y hasta los whatsapp. Gracias a los de siempre y gracias a los nuevos. Me he sentido muy arropada estos días. Muchas, muchas gracias.

He necesitado unos días de desconexión y la verdad es que luego no sabía cómo volver a engancharme ni por dónde empezar. Pero tengo mil cosas que contaros y aunque empecemos despacito, para volver a coger el ritmo y la necesidad de escribir, os voy a ir poniendo al día porque han ido pasando muchas cosas y han empezado muchos proyectos que me hacen ilusión.


Pero hoy una dosis pequeña, que todavía me estoy resituando. He hecho esta cesta aprovechando las piernas de unos vaqueros viejos. La idea es de Betz White y hace mucho tiempo que quería probarla. De hecho, hace como un año que compré la cinta con pompones para hacer una cesta de estas...


Encontráis las instrucciones muy bien detalladas aquí. Hay muchas fotos y no tiene mucho misterio, pero si necesitáis cualquier aclaración, ayuda o traducción, ya lo sabéis, me escribís y os echo una mano.

Hala, hoy post cortito para ejercitar los dedos... pero muy prontito, más. Besos a todos.

3 de junio de 2013

Xènia


El viernes nos dejó Xènia. Se marchó con su sonrisa invencible, en uno de los momentos más felices de su vida, en paz con todo el mundo, querida como nunca. Como se merecía, porque siempre fue un rayo de luz en la vida de todos los que tuvimos la suerte de conocerla.

Xènia es una de las mejores amigas que he tenido en mi vida. Lo sigue siendo, porque el corazón me duele tantísimo que eso solo puede significar que la sigo queriendo y que lo voy a hacer toda mi vida. Desde el momento que apareció, lo cambió todo. Me contagió su creatividad y me maravilló con su generosidad y su buen humor. Nada podía con ella, porque ella podía con todo.

De algún modo era casi como mi alma gemela. Nos gustaban las mismas cosas, nos reíamos de lo mismo, ideábamos libros y películas de zombis y extraterrestres, debatíamos durante horas sobre superhéroes y sobre qué actor asiático de artes marciales estaba más bueno (sí, las dos estábamos de acuerdo: Jet Li). Hacíamos ganchillo, imaginábamos negocios, nos íbamos de compras y nos chiflaban los mismos modelitos. Me echaba una mano con las fiestas pomponiles, hablábamos por teléfono durante horas, criticábamos sin pudor cualquier cosa cuando teníamos un día de esos en los que no te apetece nada más que cotillear. Estábamos de acuerdo en casi todo y a veces no teníamos ni que hablar para saber lo que pensaba la otra.

Cuando se puso enferma, supimos que se iba a recuperar. No lo dudamos ni un minuto. Luchó todo lo que podía luchar y se rió de su enfermedad porque no quería que una enfermedad le quitara la sonrisa. No se la quitó. Porque incluso cuando ya no pudo luchar más, cuando ya estaba tan cansada que se dejó llevar, sonrió. Sonrió y nos dijo a todos que nos quería. Sonrió e iluminó la habitación, la ciudad, el país y el mundo. Sonrió y aunque todos los demás lloramos, sonreímos también. Porque cuando has conocido a alguien tan extraordinario, tan bueno, tan optimista, tan generoso, tan divertido y tan inteligente, no puedes dejar de sonreír. Eres mejor persona y aunque tengas dentro un dolor tan grande que parece que no puedes abarcarlo, sonríes. Y vuelves a sonreír porque has tenido el privilegio de compartir parte de su camino, y tu camino ya no volverá a ser el mismo: las flores serán más brillantes y el cielo más azul.

No sé cómo va a ser mi vida ahora que ya no la tengo al otro lado del teléfono (aunque siempre, siempre, la tendré dentro de mí) o a unos minutos en coche o en tren. Pero sí sé cómo habría sido mi vida si hace tantos años no hubiese decidido asistir a la comida de traductores en la que la conocí. Y me alegro muchísimo de haber tomado la decisión de comerme una paella con un montón de colegas, porque esa decisión aparentemente tonta me ha convertido en una persona infinitamente más feliz, aunque hoy esté infinitamente más triste.

T'estimo, truja, i sempre t'estimaré. Sempre seràs la meva germana.

29 de mayo de 2013

DIY Show


Se me van acumulando los nervios a medida que se acerca el viernes con su entrega de premios :^) Tengo ganas de que llegue, porque nos vamos a divertir mucho, y de que pase, porque voy a descansar como una bendita, pero hasta entonces soy un saco de nervios que no da pie con bola e intenta llegar a todo para no hacer demasiado bien nada.

Así que perdonadme si no escribo con mucha coherencia, pensad que mi cerebro ahora mismo está al borde de la implosión y que las conexiones neuronales no dan para más.


Pero no quiero que pasen demasiados días sin hablaros del DIY Show. Fue este fin de semana pasado en Madrid (nada menos que en el Bernabéu!) y como yo tenía trabajo en la capi, aproveché para quedarme un día más y pasarme el viernes por allí.


Voy a empezar por partes... creo que en algún momento vamos a tener que ordenar un poco el sector y escoger mejor los términos :^) Mis expectativas eran totalmente diferentes a lo que luego me encontré allí. Pensaba que sobre todo iba a encontrar material para DIY, entendido además, como un concepto amplio (porque el DIY se puede aplicar a miles de cosas en la vida y eso es lo que me parece particularmente interesante). Así que me decepcionó un poco descubrir que en general se trataba de empresas artesanales con productos acabados.


Se me pasó rápido, eso sí, porque lo cierto es que había cosas preciosas y muy bien hechas, gente muy maja que te contaba su proyecto entusiasmada (y eso siempre transmite buen rollo) y un ambiente muy agradable.


Creo que lo importante es que se empieza a notar un cambio general en nuestros hábitos de consumo y en nuestros gustos. Nos estamos europeizando y nos gustan las cosas que ha hecho alguien con quien podemos hablar y nos apetece probar a hacer cosas nosotros mismos. Y eso, a mí personalmente, me parece una noticia estupenda.

Enamorada estoy de La fábrica de texturas y de sus preciosas cajitas

Además había un montón de chicos. Muchos chicos, de verdad, con sus tiendas y también paseando y comprando.

No sé cómo sería el sábado y el domingo, pero el viernes por la mañana, acabado de abrir, ya había muchos rincones a tope de gente que miraba, toqueteaba y preguntaba. Me comí una madalena hipercalórica pero muy rica y como no podía ser de otra manera, desembolsé algo de dinero para comprarme el último número del Costurero, algún ovillo de Natura y unas cintas. Pero en general me controlé bastante bien ;^)


Lo más divertido de todo fue ver las salas de los talleres... improvisadas en los palcos del Real Madrid! Desde una ventanita pude ver el campo en sí y constatar que el Camp Nou es muuuuucho más bonito...

Fui paseando tranquilamente desde Atocha hasta el Bernabéu (Madrid es enorme, tardé una hora y cuarto!!) y descubrí algunos rincones y algunos edificios... Sigo alimentando mi historia de amor con la urbe. Y cuando salí del campo, volví a Atocha y me zampé un bocadillo de calamares a vuestra salud antes de coger el AVE de vuelta.

24 de mayo de 2013

Por qué llevé al pompón a los XGames



Ando por Madrid organizando la fiesta de los premios que hemos otorgado en nuestra asociación. La fiesta será la semana que viene (y si queréis, podéis venir y así nos conocemos!) y todavía quedaban cosas por pulir, había que ir a ver el hotel y todas esas cosillas que conlleva un fiestorro como el que estamos organizando. Hemos tenido una acogida genial, que no nos esperábamos y estamos contentísimos.

Y la semana que viene aprovecho y me traigo a la pompona a Madrid. Y tendremos un fin de semana exclusivo para nosotras (y mi madre, que estos días está por la capital) y haremos cosas que le gustan a ella, la mimaremos y será la estrella durante un par de días.

Cuando tuvimos a los pompones, ni el pomelo ni yo nos planteamos nada de nada. Tres pompones dan mucha alegría, el rollito familiar nos va mucho a los dos, entre ellos se llevan genial...

Pero es cierto que muchas veces notas que a alguno de ellos le falta algo. La pompona, por ejemplo, es la única niña, y además es un poquito cursi :^) El pomelo y yo somos más bien bastorros (y de los otros dos pompones ni hablemos!), así que cuesta hacer planes que sean totalmente pompona-approved. La pobre se adapta a lo que sea, pero es cierto que cuando tienes un ratito para ella, aunque sea porque te acompaña a comprar el pan, ves como se le ilumina la cara y se pone contentísima.

Así que el pomelo y yo hicimos una pequeña reunión de emergencia y empezamos a pensar en cosas que pudiésemos hacer con los pompones por separado. Yo había leído en internet que es importante tener citas con tus hijos solos, darles tiempo y espacio para ser ellos mismos y mejorar tu relación con ellos. Y me parecía bastante buena idea. De ahí nació la necesidad de encontrar un buen plan para el pompón peque, que no tiene unos gustos tan claros ni sofisticados como sus hermanos.

Pero sí que le encantan las motos, las bicis y básicamente cualquier cosa que tenga ruedas (o cualquier deporte en el que haya una pelota). El pompón peque es el único de los tres que puede elegir dejar de ver dibujos para ver un partido de balonmano o una carrera de coches. Y sí, ese gen es del pomelo.

Y compramos entradas para los XGames.


No os voy a mentir. A mí esos deportes nunca me habían parecido nada del otro mundo hasta que tuve que traducir algunos documentales y programas sobre ellos. Entonces empecé a encontrarles la gracia, porque son realmente espectaculares. Y porque en general, los deportistas suelen luchar más contra sí mismos que contra los demás.

Y efectivamente eso fue lo que vi en el Palau Sant Jordi (uno de los edificios más bonitos de Barcelona, y mira que hay edificios preciosos!). Un espectáculo al que llevaría a cualquier niño una y mil veces.


Porque dejando de lado las piruetas inverosímiles, las velocidades de infarto o los saltos a alturas de vértigo, lo que hay en unos XGames es un ambiente muy sano. De verdad. Empezando por un público que lo anima todo, que va en familia, que aplaude y que grita, pero lo más importante, acabando por unos deportistas que se abrazan, se felicitan, se esperan unos a otros...

Me sorprendió muchísimo el ambiente de fiesta y la actitud de los corredores. Lo comenté con el pomelo y lo que me dijo me pareció muy acertado: para ellos no es una competición, es la fiesta de su deporte y van a disfrutarla.


Y con esto no quiero decir que no haya mal rollo, porque siempre hay piques y corredores que se llevan mal y todo eso. Pero en general, el ambiente es de los más deportivos que he visto nunca. La gente hace lo suyo, mira a sus compañeros, los aplaude, se maravilla, los abraza cuando consiguen algo increíble... Y eso es lo que quiero que el pompón peque (que es competitivo hasta el último pelo de su rubia cabeza) vea y entienda, que el deporte va de eso, de luchar contra nuestras limitaciones y alegrarnos por los éxitos de los demás. Que es también, en realidad, de lo que tendría que ir la vida, ¿no?

17 de mayo de 2013

Trágico

He estado pensando mucho... No sabía si dedicar o no un post a la trágica noticia sobre Kathreen y su marido. Pero sencillamente no puedo escribir mi siguiente post como si no hubiera pasado nada, porque no puedo dejar de pensar en lo injusto que es que de repente la vida de alguien cambie en un segundo.

Kathreen era la fundadora de Whip Up, uno de los primeros blogs que leí en mi vida. Un blog lleno de ideas, de consejos, de manualidades... de una forma de vida atractiva y creativa que quizás era lo que yo buscaba justo en ese momento. Nunca dejé de leerlo y me encantaba y me admiraba que se embarcase en nuevos proyectos, como la revista Action Pack o sus libros de manualidades.

Kathreen era agradable y encantadora, una de esas personas que te parece que quieren lo mejor para ti, que se ofrecen y se abren y te muestran lo que saben. Evidentemente yo no la conocía en persona y por escrito solo en algún comentario intercambiado y por algún correo, pero no hacía falta más para entender cómo era.

Su nuevo proyecto era un proyecto familiar. Ella, su marido y sus hijos llevaban meses dando vueltas por Australia, acampando, para escribir un libro sobre su aventura y ofrecer consejos, actividades y proyectos para hacer en familia y al aire libre, que era lo que a ella más le gustaba.

Todos la vamos a echar muchísimo de menos, deja un vacío totalmente imposible de llenar.

16 de mayo de 2013

Huevos desnudos


Vale, lo confieso, es un nombre sensacionalista para captar vuestra atención. ¿A que estáis superinteresados?

Hacía muchísimo tiempo que tenía ganas de probar este experimento. Lo había visto por todas partes y quería saber qué significaba eso de que los huevos se volvían de goma y rebotaban y todo eso.

La sorpresa vino cuando le dije al pompón peque que había pensado en desnudar huevos. Me miró extrañado y me dijo: "Ah, te quieres copiar de Dinàmiks".

Dinàmiks es un nuevo programa de la televisión catalana en el que hacen experimentos, hablan sobre científicos y presentan retos muy divertidos relacionados con la ciencia. El pompón peque (o friki reloaded) no se pierde ni un solo programa, le encanta. Le chifla todo lo que huele a experimento o manualidad, pero claro, dice que no va a tener tiempo para ser científico, porque estará ocupado jugando partidos de fútbol y baloncesto. Ya sabéis que la vida de deportista de élite es muy dura.

El programa es en catalán, pero os animo a que le echéis un vistazo, porque es divertido y yo creo que se puede entender fácilmente (todo es paso a paso).


La cuestión es que en el programa sofisticaban un poco el experimento, así que nosotros también tuvimos que hacerlo.

Para "desnudar" los huevos, hay que sumergirlos en vinagre durante dos días. Llenáis un cuenco, ponéis los huevos con cuidado para que no se rompan, y esperáis. Enseguida se ven cambios, se desprende una primera piel y el vinagre se ensucia rápidamente, así que no olvidéis ir controlando el experimento para no perderos nada.


Eso fue lo que les resultó más duro a los pompones. Dos días de espera que se pasaron removiendo el vinagre con una cuchara para acelerar el proceso. No tengo fotos, no sé muy bien por qué, porque juraría que las saqué, pero tal y como tengo la cabeza últimamente, no pondría la mano en el fuego.

Al cabo de un día los huevos estaban casi listos, la verdad. El cambio gordo es el primer día. Y se nota enseguida, porque si tocáis los huevos, son blandos.

Me quise colgar una medalla y explicarles a mis pompones la razón científica por la que los huevos pierden su capa dura y porosa, pero fue oír que el vinagre es un ácido y no necesitar más explicaciones. Gracias, ciencia ficción.

En fin, los sacamos del vinagre, los escurrimos y los lavamos un poco y sufrimos la primera baja. Me lo cargué yo, así que no me pude quejar. (Sí, eso que veis junto al huevo roto es la piel, igualita que un globo pinchado.)


Entonces pasamos a la siguiente fase del experimento, sumergir los huevos desnudos en agua con colorante alimentario. Los pompones estaban impacientes, así que no los tuvimos mucho tiempo, con una horita bastó.

Aquí tuvimos la segunda baja, obra del pompón peque que estaba muy impaciente por sacar los huevos de sus baños de color. Por eso han quedado únicamente los de los colores del Barça ;^)

No sabía si poner esta foto por lo rayados y sucios que están estos vasos... pero, eh, sinceridad total ante todo.

Y ya está. Luego quedó tocarlos, hacerlos rebotar contra el mármol de la cocina (desde poca altura, porque si no revientan) y ver cómo la yema se movía arriba y abajo dentro del huevo semitransparente.

Hacía tiempo que no nos liábamos con los experimentos y creo que lo vamos a recuperar con ganas. De hecho, esta semana llevamos tres. Los días se alargan y hay más tiempo para hacer este tipo de cosas y las actividades extraescolares están a punto de finalizar, con lo que tendremos todavía más ratos libres para probar y experimentar. La curiosidad pomponil no tiene límites y hay que aprovecharla mientras dure!

12 de mayo de 2013

Top Naii



¡Somos campeones de liga! El momento en sí fue un poco descafeinado, porque siempre mola más ganar en tu partido que en el de tu rival, pero somos campeones y los pompones, el pomelo y yo estamos en una nube. Por cierto, también somos campeones de Europa de fútbol sala. Ha sido un fin de semana (casi) redondo para los culés (o culerdos, porque tengo que admitir que esa denominación me encanta!). Lo único que nos ha fallado ha sido la Final Four de baloncesto... Felicidades al Olympiacos por el pedazo de final que han hecho.

Hace unos días que terminé el top de Naii y aunque no ha quedado perfecto, estoy contenta por varios motivos. El primero es que más o menos empiezo a apañarme con la tela elástica y la máquina de coser. Ya, esa costura lateral no me ha quedado demasiado apañada, pero luego le pillé el truqui y los dobladillos quedaron muchísimo mejor.


El segundo es que me encanta el top, es muy fácil de hacer gracias a las explicaciones de Naii y al patrón que era súper completo. Así que creo que habrá más versiones pronto, de diferentes tipos, porque vale mucho la pena y es súper ponible, ¿no?

El tercero es ese cuello. Me encanta. Y aunque pensé que no me iba a apañar, me apañe bastante bien. Y me chifla cómo queda.


Y el cuarto es que ha sido genial compartir reto con muchos de los blogs que sigo y con muchas amigas virtuales (y desvirtualizadas). Nada mejor que un "¿Cómo lo llevas?" desde Alemania para acabar de ponerte las pilas e intentar acabar lo antes posible.

Si no me equivoco (y espero no hacerlo!) entro en la última semana chunga de trabajo antes de las vacaciones de verano. Pero tengo tantísimas cosas que explicaros que voy a intentar pasarme aunque sea cada dos días para iros poniendo al corriente de todo.

¡Força Barça!