Envoltorio para galletas

19 de diciembre de 2014


Creo que esta semana de 24 ideas para Navidad dedicada a la cocina va a ser mortal. Nos vamos enviando fotos e ideas y solo puedo pensar en encerrarme con todos los fogones encendidos y pasarme horas y horas haciendo todo tipo de dulces. Dulces que después nos comemos, claro, y que se cargan todos mis buenos propósitos. Suerte que todavía quedan un par de semanas para fin de año y que puedo plantearme todos esos buenos propósitos a partir del día 1, ¿no? Mucho mejor.

El post de hoy de Ari no es una receta, sino una manera chula de presentar las galletas que hizo con Carla hace un par de días. Pero aun así, aunque no haya receta nueva, yo veo estas fotos y me entran ganas de amasar, cortar y decorar con glasa. No lo puedo evitar. Y luego hay que hacer control de calidad, porque no vas a regalarles a tus amigos o a tu familia unas galletas que están chepi-chepi, como dicen los pompones. Hay que comprobar que son deliciosas. Y además hay algunas que no salen bien de forma, pero es una lástima tirarlas, ¿verdad?

Pues eso. Id a visitar a Ari para ver cómo envolver las galletas para que sean un regalazo (estoy pensando en maestras del cole, compañeros de deporte, vecinos...) y luego poneos a cocinar, que hoy es viernes y ya se huele el fin de semana en el aire... (y sólo quedan 5 días para Navidad!)

Caramelos y bombones

18 de diciembre de 2014


Como os contaba ayer, con las galletas de Carla, para mí una de las tradiciones totalmente inamovibles de la Navidad es meterme en la cocina a preparar algo para regalar. Normalmente es algo dulce, para que nos vamos a engañar: galletas, pasteles o bollos. Pero este año me ha apetecido mucho, pero mucho, probar a hacer caramelos y bombones.

Antes de que protestéis, os diré que esto se puede simplificar o complicar tanto como queráis. Vamos, que hay recetas que pueden hacer los pompones con total autonomía y hay otras que harán que maldigáis mis huesos hasta el día que me muera. Más aún porque he perdido algunas fotos y hay un par de "modelos" de caramelos que no os voy a poder mostrar gráficamente (porque en casa no quedan ni las migas). Pero aquí os voy a poner las recetas, por orden de facilidad, para que probéis en casa y luego me contéis.

La primera receta, de hecho, es fácil, fácil. Tanto que casi me da vergüenza publicarla. Se trata de hacer bombones de chocolate rellenos de frutos secos.

-Chocolate (con leche o negro)
-Frutos y frutas secos
-Moldes de silicona o plástico.

Para empezar, trocead el chocolate. En casa teníamos un chocolate que se nos resistía, así que le dimos con la maza :)


Cuando lo tengáis troceado, ponedlo en un bol al baño maría y removed constantemente hasta que el chocolate se funda.

A lo mejor preferís prepararlo en el microondas. No hay problema: troceadlo y calentadlo en incrementos de 20-30 segundos. He leído por ahí que no hay que removerlo, pero yo lo remuevo siempre, porque si no, se me quema, así que mi consejo es: 30 segundos de microondas, remover, 30 segundos más de microondas, remover... y así sucesivamente hasta que tengáis el chocolate fundido.


Luego hay que verterlo en los moldes con una cuchara. Esta es la parte más divertida, porque una cantidad ingente de chocolate acaba encima de la mesa, en las caras pomponiles (después de lamer la cuchara cuando te has despistado) y en general en todas partes menos en los moldes.

Y después de verter el chocolate, solo queda meter un fruto seco rápidamente antes de que solidifique. Le podéis dar unos golpecitos a los moldes o hacerlos chocar contra la mesa para evitar las burbujas de aire. Dejad enfriar fuera de la nevera y desmoldad.


La segunda receta es más complicada, pero igualmente es fácil que salga bien. Me he basado libremente en esta receta de aquí.

-200 ml de nata líquida
-75 gramos de mantequilla
-1 cucharadita de sal
-300 g de azúcar
-Un chorro de agua
-Miel o glucosa líquida (opcional)

Calentad la nata y la mantequilla hasta que esta última se funda. Dejad enfriar y añadir la sal.

En otra olla, calentad el azúcar con el agua. Si queréis, para evitar que se os queme el azúcar, podéis añadir un poco de miel o de glucosa líquida, porque el punto de ebullición del azúcar es bajo y se eleva si lo mezcláis con otras sustancias.

Cuando el azúcar empiece a caramelizar, o cuando lleguéis a una temperatura de 120 grados, añadid la mezcla de nata y mantequilla y removed constantemente durante unos 10 minutos. Se os irá formando un caramelo espeso y de color tostado.

Solo os queda verter la mezcla sobre un papel parafinado y dejar enfriar durante una hora. Después, podéis cortar el caramelo con un cuchillo afilado. Queda riquísimo.

Y ahora ya vienen las dos recetas de nota, el fudge de chocolate y el fondant de menta cubierto de chocolate. Me maldigo por haber perdido las fotos de estos últimos caramelos en particular, porque eran gloriosos. No, no, os lo digo otra vez: GLORIOSOS. Estas dos recetas son del libro de cabecera de cualquier casa uruguaya, el Crandon.

-2 tazas de azúcar
-2/3 taza de leche
-1/2 taza de cacao en polvo
- 2 cucharadas de mantequilla

Mezclar el azúcar, la leche y el cacao y calentar sin dejar de remover hasta los 110 grados. Añadir la mantequilla y mezclar con ganas.

Verter la mezcla sobre el mármol. Coger un cuchillo o una espátula y en cuanto se pueda tocar, empezar a trabajar la mezcla con ganas. Enseguida veréis que cambia de color y de consistencia. Seguid trabajando hasta que se convierta en una masa. Extendedla con las manos, dejadla enfriar un poco y cortadla con un cuchillo afilado.

Esta receta triunfó totalmente entre mis pompones y mi pomelo.

Y la más difícil!

-3 tazas de azúcar
-1 1/2 tazas de agua hirviendo
-2 cucharadas de glucosa
-Esencia de menta
-Chocolate negro

Mezclar el azúcar el agua y la glucosa y remover hasta que el azúcar se disuelva. Cocer tres minutos tapado. Destapar y seguir cociendo hasta los 115 grados. Cuando llegue a esta temperatura, verter sobre el mármol de la cocina, esperar que se enfríe un poco y añadir la esencia de menta. Igual que en la receta anterior, coger un cuchillo o una espátula y trabajar como si no hubiera mañana. A esta mezcla le cuesta muchísimo más cambiar de consistencia, así que no paréis, trabajadla que acabará convirtiéndose en una masa blanca que se rompe y corta con facilidad. Cortadla en pedacitos y dejadlos enfriar y secar.

Mientras tanto, fundid el chocolate igual que hicimos con los bombones, al baño maría o en el microondas. Cuando lo tengáis, id pasando los trocitos de fondant de menta por el chocolate y dejadlos secar sobre un papel parafinado.

No os vais a poder comer solo uno, ya lo veréis.


¿Vosotros también cocináis por Navidad? ¿O todo el año? ¿Y preferís hacer los bombones o comprarlos directamente?

Galletas de Navidad

17 de diciembre de 2014


¡Iniciamos la tercera y última semana de ocho días en nuestras 24 ideas para Navidad! Cómo vuela el tiempo. Esto significa que estamos a apenas 8 días del día N. Qué nervios.

Bien, ya sabéis que esta tercera semana la dedicamos a "cocinar". Ya veréis que no en el sentido estricto, vamos, que no son todo recetas, pero sí que todo pasa en la cocina y está relacionado con los fogones.

Empieza Carla con una tradición que debería ser obligatoria en Navidad: hacer galletas. Ya hace frío y apetece estar en casa con el horno encendido y el olor a especias impregnando el ambiente. Además, no sé en vuestra casa, pero en la nuestra la cocina es el centro de operaciones al que entramos todos varias veces al día. Es un sitio donde se repasa antes de los exámenes, se improvisan coreografías, se hacen cosquillas y "abrazos familiares", se pica cuando nadie está mirando, se va a buscar unos calcetines limpios encima de la lavadora cuando en el cajón no nos queda ningún par... en fin, es el lugar donde pasan más cosas y siempre apetece entrar a pasar el rato.

Id a visitar a Carla y yo os espero aquí mañana por la mañana para contaros más cosas.

Reto 2: Servilletas

16 de diciembre de 2014


No me acuerdo a quién se le ocurrió la idea de usar "servilletas" como nuestro segundo reto, pero la maldigo un poco por lo bajini. Pensé que enseguida se me ocurriría algo, pero la verdad es que estuve bastante en blanco hasta último momento. Pero finalmente se me ocurrió convertir las servilletas en otra cosa que me diera más juego y ahí salvé los papeles. Eso sí, casi, casi al límite del tiempo. Bueno, sin el casi, casi.

Hemos convertido las servilletas en recipientes de otras cosas... De caramelos en el caso de la mesa de los niños y del panecillo en la mesa de los adultos. Pero además hemos hecho nuestras propias servilletas con tela navideña. Te contamos cómo.

Necesitas:

-Tela navideña
-Tijeras o cúter giratorio
-Plancha
-Máquina de coser
-Cuerda o hilo
-Pan o caramelos

Primero corta la tela en un cuadrado exacto, un pelín más grande de lo que quieras que sean tus servilletas (piensa que vamos a coserle un dobladillo, así que necesitaremos un centímetro y medio o un par de centímetros de más a cada lado).


Saca la plancha y marca bien un doblez de entre 75 mm y 1 cm a cada lado.


Luego vuelve a doblarlo sobre sí mismo para esconder el borde dentro. Plancha bien para marcar este segundo doblez y abre la tela.


Repítelo en los cuatro lados, marcando bien todos los dobladillos. Cuando ya lo tengas, ábrelos y mira bien las esquinas. Verás que te han quedado marcados cuatro cuadrados.


Para eliminar el exceso de tela y para que las esquinas te queden bien, corta en diagonal por la mitad, así:


Ahora te queda un cuadrado entero y dos medios.

Solo te queda plegar. Primero pliega el primer doblez que has marcado. Después, dobla la esquina hacia dentro, y acaba por plegar el segundo doblez marcado, que nos deja los bordes dentro del dobladillo, así:


Sujétalo con alfileres y dale una pasada con la máquina de coser. Cuando lo tengas, plancha bien tu servilleta y ya la tendrás.


Para hacer el regalito de los niños, pon unos caramelos en medio de la servilleta y recoge las puntas para hacer un hatillo. Átala con cordel y pon una etiqueta con el nombre del peque.



Y para la mesa de los mayores, en lugar de caramelos (aunque a mí ya me iría bien que me dejaran esos toffees de chocolate), envuelve un pan con tu servilleta y átalo con unas cuantas vueltas de hilo del tipo que tú quieras (yo he usado cuerda de cáñamo fina).


Y ya está, reto superado. Madre mía qué manera de darle vueltas a la cabeza. Pero estoy muy contenta con el resultado, creo que ha quedado bastante chulo.

Me sigue alucinando cómo un concepto tiene tantas interpretaciones y cómo a todas nos gustan diferentes cosas y diferentes estilos. Es muy, muy curioso. Os dejo las interpretaciones de todos los que han participado en el reto:

Carla


Ari


Laia


Paloma


Mar


Animaos a mostrarnos lo que habéis hecho y lo publicaremos aquí!

Marcadores de sitio


Una de las cosas chulas que tiene la Navidad son esas mesas enormes donde se sienta toda la familia, con la abuela en una punta, los tíos allá abajo, los primos pequeños sobre un par de cojines, los anfitriones cerca de la puerta para salir corriendo hacia la cocina a ultimar detalles y seguramente algún caballete colocado estratégicamente para alargar un poco la mesa que se cubre con un mantel largo, larguísimo que alguien compró en unas rebajas y que ahora identificamos como EL mantel de Navidad. ¿No?

Es probable que también haya un centro de mesa con más o menos gracia, alguna vela, muchas piñas, vajilla de la buena, copas, muchos más cubiertos de los que usamos normalmente y puede que hasta algo un poco exótico, como una salsera o un decantador de vino que solo salen de su armario en estas fechas.

Ahí nos sentamos y charlamos, criticamos, discutimos, nos reímos y nos tiramos los corchos de las botellas de vino, mientras los pequeños de la casa sufren pensando si va a pasar Papá Noel, si va a cagar el Tió o cuándo se podrán abrir esos paquetes brillantes que tienen escritos sus nombres.

Por eso me encanta lo que nos propone Laia hoy, porque es añadir otro detallito, otra tradición, a nuestra mesa kilométrica, a nuestro recuerdo ruidoso, en definitiva a nuestra Navidad. Un detalle que indique dónde van los tíos, los anfitriones, los primos pequeños y la abuela. E incluso hasta el perro o el gato. Algo que nos podemos llevar de recuerdo junto con los calcetines que siempre nos acaba dejando Papá Noel.

Nos vemos esta tarde con el resumen de nuestro reto (que me ha costado horrores!).
Theme created by Sweet Lemon Grey Designs