Te kuero

14 de febrero de 2016

Ay, señora, que hoy vengo explosiva. No sé por qué decidimos que fuese el día 14 o quizás sí: lo decidimos porque es un día cursi y un poco de cuero le venía la mar de bien.


Fuese por lo que fuese, a finales de noviembre tuvimos la cita anual de la junta directiva de Patronpedia y tocó en Madrid. Fue un fin de semana lleno de encuentros, besuqueos, conversaciones hasta las tantas de la mañana (cual colegialas de internado) y sorpresas. Muchas sorpresas.

Una de ellas fue que quedamos con Liesl, de Oliver+S y Liesl+Co, que nos invitó además a una copa en su casa y nos regaló unas telas ma-ra-vi-llo-sas que espero poder mostraros pronto conmigo dentro. Con ella nos fuimos de tiendas para comprar... tela (qué queréis que os diga, traje la maleta repleta) y para visitar alguna mercería con solera.

Como ya es tradición, compramos todas la misma tela para hacer nuestro reto y la elegida fue esta especie de polipiel elástica que lucía Liesl en unos pantalones.

No te imaginas mi desesperación mirando ese trozo de tela días y más días, sin tener ni idea de qué hacer. Yo, que normalmente voy con vaqueros y camiseta, que prácticamente no me quito las zapatillas. ¿Qué **** iba a hacer con dos metros de tela de cuero elástica?

Le di muchas vueltas, la verdad y no se me ocurría nada de nada. Pero finalmente me iluminé (kind of) y saqué mis primeros y únicos patrones en papel, que compré hace unos meses junto con Miren, Mónica y Mari Cruz cuando Butterick hizo una megarrebaja. Y aunque había un par de candidatos, el elegido fue este.


Porque, ¿quién no necesita en su armario un vestido de pin-up?

Es más fácil de lo que parece, y la única complicación es coser bien la pieza de la cintura (yo no lo he conseguido del todo). Eso y el cuero, que aunque se cose sorprendentemente bien, deja una hilera de puntos en caso que haya que descoser (ehem, y hubo que descoser). Lo demás es bastante fácil, aunque me inventé un poco las instrucciones del forro porque no las entendí.

La falda va sin forrar y diría que es de capa entera (si es que se dice así, porque no domino para nada la terminología). Es decir, es un círculo, aunque está cortado en tres partes para las costuras y la cremallera. No le he hecho dobladillo porque no le hace falta, la polipiel no se deshilacha y el corte queda perfecto (punto positivo para el cuero).

Para no parecer una dominatrix mezclé un retal de tela verde que no sé de dónde había sacado (como la mitad de mi alijo de telas y lanas: origen desconocido), pero creo que no lo he conseguido del todo. Vendría siendo una mezcla de un vestido del concurso de baile de Grease y el modelito de Olivia Newton John al final de la peli.

Para hacer el disfraz completo me compré un petticoat por internet. Y solo puedo decir que ME ENCANTA. Qué cosa tan bonita, qué bien que queda la falda... Hasta Mr. Iron me pidió que diese unas vueltas por el comedor (quizás únicamente para verme las bragas. Esto no puedo confirmarlo.).

En fin, que estoy encantada, que no sé si el vestido es muy ponible (aunque me lo estoy pensando para el Sing Along de Grease) pero estoy súper orgullosa de haberlo podido hacer con cierta facilidad (espero que mis profes estén contentas con el resultado) y sin que la cremallera invisible se me haya atragantado.

Me encanta que mis amigas costureras me pongan a prueba. Aprendo un montón cada vez que nos vemos y con cada proyecto o reto que nos planteamos. Yo creí que este me venía muy grande, pero no, oye, lo he sacado adelante con bastante dignidad y estoy súper contenta. Y no solo he aprendido de costura, que posar de esta guisa, con tanto cuero encima y tantas capas de falda no es fácil, particularmente cuando eres un poco camera shy :)


Gracias, chicas, por las risas, por las ideas, por los retos y por la reunión anual, totalmente necesaria para nuestra salud mental. No dejes de visitarlas, estén en cueros o no:

Ana * Ana * Charo * Diana * Isa * Lola * Maider * Mar * Mari Cruz * María * María * María * María José * Merche * Miren * Mònica * Nati * Sonia

Nada en la nevera: Caldo de restos

18 de enero de 2016


¡Feliz año! 2016 me estaba cayendo muy bien hasta que acabó de un plumazo con dos de mis personas favoritas sin avisar. Ha sido una semana de incredulidad total y de mucha pena. Y sí, ya lo sé, no los conocía a ninguno de los dos y BLA, BLA, BLA. Pero una puede y tiene derecho a sentir empatía y buen rollo hacia alguien a quien no conoce.

Pero 2016 ha empezado, de todos modos, muy bonito. Y eso que es el año en el que yours truly pasará al gran 4. Muchos de los objetivos que me había marcado han empezado a parecer posibilidades en lugar de sueños gracias y al trabajo lento y deliberado que hice el año pasado. Y he notado que he mejorado en cosas. Cosas como hacer deporte. O como dejar de estar enganchada al ordenador a todas horas. O como poder estar en el sofá sin hacer nada durante un par de horas. Cosas como soltar lastre y olvidarme de cosas que quería hacer o que me sentía obligada a hacer y que no tenía tiempo de afrontar. Así que por eso, te doy las gracias, 2016.

Demodé va creciendo, ya sabes, y justo hoy publico la receta de la sopa de Zanzíbar, también conocida como sopa levantamuertos o sopa curalotodo. Así que he pensado publicar aquí también algo relacionado con esa sopa (y aprovechar las fotos, ejem). De hecho, hacía muchos días que quería compartir contigo este truco que tenemos en casa para aprovechar los restos de verdura.


Nosotros somos adictos a la frutería. Al Sr. Iron y a mí nos gusta ir juntos, toquetear los tomates y pelearnos por las frutas que hay que comprar (yo, mangos, frambuesas y piña, el Sr. Iron, manzanas, naranjas y plátanos). Nos gusta pedir frutos secos y huevos ecológicos y cargar el carro hasta que ya no cabe nada más y tenemos que pedir una bolsa para las fresas. Nos encanta la frutería y diría que hasta casi nos peleamos por ir.

Mi frutería tiene además una cosa buena y es que las hortalizas traen sus hojas. Las zanahorias, las cebollas tiernas, los rábanos... todo va acompañado de una buena mata verde. Y aunque te la recortan un poco, si quieres, también te la puedes llevar a casa en todo su esplendor. Y eso es algo que hago habitualmente.

Cuando llegamos a casa, si tenemos tiempo, preparamos las verduras. Es otra de las cosas que me gusta mucho hacer. Me gusta cortar la coliflor y el brócoli y guardarlos en recipientes de cristal, listos para un salteado o una sopa, o sencillamente para ahorrarme un rato a la hora de cocinar. Me gusta ver qué tenemos planeado en nuestro menú semanal (cuando lo tenemos) y dejar ya todo listo para preparar el plato. Me gusta congelar lo que he comprado para finales de semana, y ordenar en la nevera todo lo demás. Sí, ya sabes perfectamente que me gustan muchas de las cosas marujiles de la casa y esta es una de ellas.


Cuando preparas las verduras hay una cantidad increíble de restos. Las partes duras de los espárragos, los tallos de los puerros, el tronco de las coles, las pieles y los rabitos de las zanahorias. Cosas que hace un tiempo habría tirado, pero ya no.

Desde hace unos meses, tenemos siempre un cuenco grande en el congelador. Allí vamos dejando todos estos restos, bien lavados y cortados. Como somos adictos a las verduras, es un cuenco que se llena bastante rápidamente. Cuando tengo restos de pollo, espinas y cabezas de pescado o una paletilla de jamón que ha llegado a su fin, saco la olla.

Sí, siempre tengo que añadir algo más, quizás una cebolla, una rama de apio (ya volveremos sobre el apio más adelante) o, como en la sopa que tenemos en Demodé, un pollo entero. Pero la base del caldo la hago sofriendo las verduras que tengo en el congelador siempre.

Es una chorrada. Pero para mí ha sido un game changer. Ahora hay caldo casero muchas veces en casa, algo que antes pasaba... nunca. O solo cuando alguna abuela bienintencionada traía sopa para algún niño.


Y ese caldo sirve de base para mil cosas, desde un arroz a unas lentejas pasando por la sopa de hoy que no te puedes perder porque es la mejor del mundo.

¿Tú guardas los restos de las verduras? ¿Haces algo con ellos? ¿Y otros restos? Mi padre hacía unas pieles de patata increíbles que quiero intentar recuperar. Y hace poco probé espinas de sardinas fritas y me parecieron un manjar increíble. A ver si os traigo esas recetas para próximas ediciones de Nada en la nevera.

Reno de Navidad

24 de diciembre de 2015


Ya se acabó, ya ha llegado el día D, a partir de hoy seremos todos tres tallas más gordos, un pelín más borrachuzos e infinitamente felices, ¿no? Para terminar, Laia nos propone un reno de origami para decorar, felicitar o pasar estas últimas horas nerviosas.

Y yo te deseo muy, muy felices fiestas. Descansa, carga pilas, pasa el rato con gente a la que quieres de verdad, haz el tonto, prueba algo nuevo y ríete mucho, mucho, mucho.

Abecedario de Navidad

23 de diciembre de 2015


Me encanta cuando además de manualidades y recetas te traemos actividades. Y es que a veces nada mejor que hacer algo con los amigos o con la familia para disfrutar de estos días previos. Lo que te trae Carla hoy me encanta. Haz tu propia postal de Navidad robando letras en tu barrio.

Infusión de Navidad

22 de diciembre de 2015


Hay un olor a Navidad. No se puede definir, pero cuando lo hueles tienes clarísimo que así tiene que oler diciembre. Y si encima puedes beberte ese olor navideño... ¿qué más se puede pedir? Que Ari te deje la receta. Corre a su blog para saber qué tomar durante estos días de fiesta.
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