Galletas de plastilina

5 de agosto de 2009


Estas galletas... bueno, no diría que son deliciosas, aunque están muy buenas, ni que son muy bonitas, porque la verdad es que es un poco raro comerte una galleta verde y rosa... pero son una actividad divertidísima para hacer con los niños y quedan unas galletas muy chulas, que parecen de plastilina de colores y que a los niños les resultan muy divertidas.

Las había visto por todas partes en internet, y me parecieron muy graciosas, así que ayer por la noche preparé la masa y la dejé en la nevera hasta esta mañana. La he sacado una horita antes de ponernos a trabajar y ha quedado perfecta.

Necesitáis:

100 gramos de queso fresco de untar, 150 gramos de mantequilla pomada, 1 taza de azúcar, 3 tazas de harina, 1 huevo, un chorrito de extracto de vainilla, 1 cucharadita de polvo de hornear, un pellizco de sal, colorantes alimentarios y palitos de brocheta o helado.

Mezclar la mantequilla y el queso fresco con el azúcar hasta que la mezcla quede esponjosa. Añadir entonces el huevo y el extracto de vainilla e incorporar suavemente.

En otro recipiente, mezclar la harina, la sal y el polvo de hornear. Ir añadiendo la mezcla a cucharadas a la mezcla húmeda. Al final, amasar con la mano hasta que quede una masa suave. Añadir más harina si es necesario para que no se pegue demasiado.

Dividir la masa en tantas partes iguales como colorantes tengáis. Yo tenía cuatro (azul, rojo, amarillo y verde), pero sé que algunas marcas comercializan sólo tres. También podéis hacer mezclas de tonos, si queréis. Coloread la masa uniformemente y envolver las diferentes porciones con plástico transparente. Dejar en la nevera dos o tres horas, o como en mi caso, toda la noche.

Sacad la masa de la nevera con un poco de antelación. Cuando ya esté blanda, mezclar pequeñas bolitas de los colores disponibles, sin amasar demasiado, para que se vean los colores diferentes. Yo he hecho bolitas del tamaño de una canica grande o una avellana, un poco más pequeñas que una nuez, y nos han salido entre 20 y 25 galletas.

Haced entonces una serpiente con la masa (que es lo que más les ha gustado hacer a los pompones) y enrolladla como si fuera un caracol. Finalmente, pinchad la espiral resultante con los palitos de brocheta o helado.

Poner en una placa para horno sin engrasar (la mantequilla de la masa evitará que se peguen) y horneadlos en horno precalentado a 175ºC unos 12 minutos.


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