Bola de nieve

11 de diciembre de 2009


Al pomelo siempre le han gustado esas bolas llenas de nieve, arena o purpurina que se giran, se sacuden y poco a poco dejan caer el contenido sobre alguna figurilla. Así que este año, cuando descubrimos que dos de nuestros adornos de madera del árbol se habían roto un poco, los remendamos, les cortamos la cuerda que usábamos para colgarlos y preparamos esta bola con los niños que ha sido todo un éxito.

Sólo se necesita un frasco de cristal, lo más bajito y ancho posible, algunas figuras navideñas o piñas, o bolitas de colores o cualquier otra cosa similar, cola de impacto, agua, glicerina y purpurina.

El frasco tiene que estar bien lavado y la tapa, además, muy seca. Nuestro frasco era de ciruelas umeboshi, con una boca muy ancha.

Hay que pegar las figuras con cola de impacto a la tapa del frasco y dejar que se sequen muy bien (hicimos un intento con cola de carpintero y sin secar mucho y el agua acabó de color grisáceo con nubes de cola flotando por todas partes...).

En el frasco de cristal, se pone la purpurina (también se puede hacer con espumillón cortado en trocitos pequeños, nosotros lo probamos y a los pompones les encantó), agua hasta la mitad y dos cucharaditas de glicerina. Nosotros usamos glicerina de cocina, porque fue la única que encontramos después de preguntar en varias farmacias. La glicerina le da un poco de cuerpo al agua, para que la purpurina flote mejor. Después hay que seguir llenando de agua hasta el borde. Cuanto menos aire quede dentro mejor.

Y al final, sólo hay que tapar y apretar bien. Secar el frasco si se nos escapa alguna gota y dar vueltas y más vueltas a nuestra bolita de nieve!

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