28 de abril de 2009

Guirnaldas de papel

Hace un par de domingos estábamos aburridos en casa, llovía, y teníamos a la pompona y al pomelo durmiendo a pierna suelta en el sofá. Los dos pompones restantes y yo no sabíamos qué hacer, así que sacamos un poco de material del estudio y buscamos alguna actividad fácil para el pompón-emperador, que ya tiene casi seis años, y el pompón-príncipe, que solo tiene tres.

Se nos ocurrió hacer una guirnalda o una cadena de papel. Es fácil, es rápido y se puede organizar de diferentes maneras para que tenga más dificultad e interés para los mayores.

Únicamente se necesita papel de colores, cola y tijeras. Lo que hacemos es cortar tiras de papel de colores y después pegarlas formando un aro. Enlazándolas unas con otras, se va formando una cadena cada vez más larga y más colorida. El pompón pequeño se apañó muy bien cortando (aunque hubo que supervisar la cola, o nos hubiésemos quedado enganchados a la mesa), y el pompón grande disfrutó más combinando los colores e intentando hacer series (boicoteado por el pompón-príncipe, que se empeñaba en poner eslabones iguales juntos).

Terminamos la manualidad con unos mandalas, aunque en realidad queríamos hacer copos de nieve (ya iremos depurando la técnica). Para hacerlos, cogemos un papel cuadrado y lo doblamos por la mitad en diagonal. Nos queda un triángulo grande, que volvemos a doblar a la mitad. El triángulo resultante hay que doblarlo en tercios. Nos tiene que quedar un triángulo mucho más pequeño con un cuerno a cada lado (colgaré fotos en algún momento, lo prometo).

Después hay que cortar el triangulo pequeño haciendo diferentes dibujos y diseños, intentando llenar bien toda la superficie. Después sólo queda abrirlo (y plancharlo, si lo necesitáis para decorar algo de verdad: una libreta, un cuadro, etc.).

Al pompón-emperador le quedaron muy chulos, así que los colgamos con la guirnalda en el pasillo de casa. Ahí colgados nos recuerdan todos los días lo bien que nos lo pasamos...

20 de abril de 2009

Etiquetas para cajas de juguetes

Mis pompones tienen el mismo problema que la mayor parte de los niños del mundo para ordenar, guardar y organizar sus cosas. Y no puedo decir nada, porque seguro que mi madre tendría muchas observaciones que hacer sobre mis hábitos de orden cuando yo era pequeña.

Sin embargo, para facilitar la recogida de los juguetes que dan vueltas por la habitación, en casa nos hemos inventado un sistema de clasificación muy visual.

Hacemos una foto al contenido de cada cajón o caja de almacenamiento y debajo, en letra mayúscula, que es la que todos sabemos leer mejor, escribimos qué se debe guardar allí. Después imprimimos estas etiquetas personalizadas y las enganchamos con plástico adhesivo sobre la caja o el cajón.

A los pompones les hace muchísima gracia todo el proceso, sobre todo la parte de pegar la etiqueta en la caja. Y en la foto ven sus propios juguetes, lo que les encanta.

No es que vayan a ser más ordenados solo por eso, pero a la hora de recoger, es mucho más fácil y mucho más visual saber dónde va cada cosa (aunque la memoria pomponil es asombrosa y casi no necesita de estas pequeñas ayudas), y también es mucho más divertido.

El libro de los deseos

Saqué esta idea de un blog, pero no puedo recordar si era Angry Chicken o SouleMama. Aunque he estado buscando la entrada no he conseguido encontrarla, pero ambos blogs están muy bien y os los recomiendo.

En el blog en el que lo vi era un libro para adultos, pero nosotros lo hemos adaptado y lo hemos convertido en un libro de los deseos familiar, en el que cada miembro de la familia puede hacer una petición por mes. Hemos puesto algunas restricciones, y los deseos no pueden ser materiales, sino que deben ser una actividad o una salida que podamos hacer todos juntos, pero los pompones pueden pedir lo que sea, desde acampar en el salón de casa hasta ir al zoo, pasando por una tarde en el parque con las bicis, una sesión de disfraces y maquillaje para todos... Si hace calor podemos pedir un día en la playa, y si hace frío, una guerra de bolas de nieve. En fin, cualquier cosa que se nos ocurra para pasar un rato juntos.

El libro lo preparamos entre el pompón mayor y yo. Fuimos a buscar una bonita libreta de tapas duras (esta, además, se cierra con un imán y parece un libro viejo, es muy divertida) y compramos sobres de cinco colores, uno por cada miembro de la familia. Hay doce hojas, una para cada mes, y en ellas pegamos con cola los cinco sobres (aquí también colaboraron los pompones peques). Los sobres son para que una vez cumplido el deseo del mes, el libro se pueda reutilizar varias veces, sencillamente introduciendo un nuevo deseo en el sobre del mes.

En las últimas páginas, pegamos los papelitos de los deseos y fotos de las actividades, o entradas, o cualquier otro recuerdo que tengamos. A los niños les encanta ver qué cosas hemos ido haciendo y cuáles de sus deseos se han cumplido ;-)

15 de abril de 2009

Plantas

A mis pompones les gusta mucho regar las plantas. Todo empezó el año pasado, cuando plantamos unas margaritas en el balcón al empezar la primavera. Al pompón grande, que entonces tenía cuatro años, le encantó la idea de trasplantar, cavar, ensuciarse con la tierra y finalmente vaciar una regadera de agua encima de la planta. Y así decidimos renovar la vida vegetal de nuestro balcón.

Para hacerlo, primero hemos estado recuperando semillas de todas partes. Se puede hacer como queráis, en una caja con compartimentos, en varias cajas pequeñas de cerillas, en bolsitas... La idea es buscar todo aquello que pueda crecer: legumbres secas, semillas de fruta, de verdura, de flores... Ir a una de esas macrotiendas de jardinería a comprarlas es divertido, pero lo es más aún sacarlas de la fruta o la verdura mientras estamos cocinando, limpiarlas, secarlas y guardarlas. Y etiquetarlo todo bien para saber de qué es cada semilla.

De hecho, mi pompón mayor nunca ha estado más atento a lo que comemos. Que si las semillas de la manzana, que si del tomate, que si de los calabacines...

Después, se empieza por plantarlas en un lugar pequeño. Pueden ser tiestos chiquitines o jardineras, pero nosotros también hemos reciclado una cubitera en la que plantamos diferentes cosas. Cuando empiezan a crecer los primeros brotes, solo hay que pasar la planta a un recipiente más adecuado (latas grandes bien lijadas, botes de cristal para poder ver las raíces, tiestos de arcilla pintados por los niños...) y dejar que siga creciendo.

Mis pompones disfrutan muchísimo viendo cómo crecen las plantas, cómo salen las flores, como toda la planta se hace más pequeña con el frío y vuelve a nacer en primavera...

Siempre hay algo que hacer...

Sí, sí, siempre hay algo que hacer con los pompones. Mil cosas divertidas que se pueden organizar en un momento y que hacen que ellos pasen un buen rato. Voy sacando ideas de aquí y de allá para hacer cosas diferentes con ellos. Y quiero compartirlas con vosotros.