La aventura de los piratas

22 de julio de 2010


Ayer por la tarde estábamos en casa, tranquilos, jugando, cuando de repente sonó la campana de la puerta y se oyeron unos golpes en el cristal. Corrimos a ver qué pasaba, y nos encontramos en la puerta de casa un pergamino enrollado con unos mapas dentro y unas pinturas para la cara. Leímos el pergamino intrigados... Un pirata había dejado un tesoro en el pueblo, y nos entregaban los mapas para que lo buscásemos. ¡Qué nervios! Pero primero teníamos que buscar instrucciones. Las encontramos detrás de la puerta. Teníamos que buscar un nombre para nuestro equipo y pintarnos la cara unos a otros. Decidimos llamarnos "Calaveras" y empezamos a pintarnos...


Las instrucciones también nos decían dónde teníamos que ir, siguiendo nuestro mapa (cortesía de HP y de Ruth). En cada punto del mapa nos encontramos esto:


Un cartel envejecido por el tiempo (y el café) que indicaba dónde estábamos, y material para hacer una prueba. Tuvimos que buscar las instrucciones por todas partes, y cuando las encontramos, descifrarlas. Por ejemplo, aquí, en la Cueva de la sirena, nos decían que la calle debía recorrerla un ciempiés. Teníamos cuerdas, así que decidimos crear el ciempiés nosotros mismos:


Cuando superábamos la prueba, nos poníamos una pegatina en el mapa para indicar que la habíamos terminado, y le dábamos la vuelta al cartel para ver dónde teníamos que ir. También tuvimos que pensar un poco para descifrar las indicaciones sobre los lugares de las diferentes pruebas. En nuestra segunda parada, tuvimos que encestar nuestras cometas de arroz en la boca de una rana que tenía hambre.


De ahí pasamos a una prueba más complicada. Teníamos que meter la cara en una bandeja de arena para pescar...


...¡un caramelo!


Y después, los piratas nos tenían preparada otra sorpresa. Unas manzanas cubiertas de chocolate colgadas de un palo. Teníamos que comerlas sin manos...


¡No fue nada fácil!


Y después, una prueba más... ¡Y no nos cansamos! Nos vendamos los ojos y tuvimos que adivinar qué comíamos. Estaba todo muy bueno: miel, azúcar, sal, yogur, plátano, zanahoria, paté...


Ya estábamos a punto de acabar cuando descubrimos unas tizas escondidas con unas instrucciones muy escuetas: "¿Dónde está vuestro barco?" Le dimos muchas vueltas, y al final decidimos dibujarlo nosotros mismos:


¿A que nos quedó precioso?


Ya casi, casi habíamos terminado. Quedaban sólo dos pruebas. ¡Qué nervios! "Todos los piratas saben cantar y bailar. ¿Y vosotros?" ¡Pues claro que sí!


La pista final era "Ding Dong"... Pensamos y pensamos y nos pareció que lo más lógico era que el tesoro estuviera escondido en el campanario. Subimos con cuidado los tres tramos de escaleras, oscuros como barriga de buque de piratas y...


¡Lo encontramos! Caramelos, patatas, galletas y chocolate. ¡Gracias, piratas!

3 comentarios:

  1. Jo, qué guay! En mi próxima vida quiero ser hija tuya o algo! XD

    Me encanta, ojalá algún día pueda robarte las ideas para hacérselo pasar en grande a futuras generaciones :)

    ResponderEliminar
  2. Yo te adopto pero ya :^P

    Y si quieres futuras generaciones, hasta que tengas otras más a mano, te presto las mías...

    ResponderEliminar
  3. He mirado con atención y podido comprobar que habéis seguido todas las pistas y habéis resuelto todas las pruebas hasta encontrar el tesoro. Estoy sorprendido porque no todos los niños logran encontrarlo. Enhorabuena !!!

    el pirata Kirck

    ResponderEliminar

¡Cuéntanos algo!

Theme created by Sweet Lemon Grey Designs