29 de julio de 2010

Plastilina casera


Hacía tiempo que quería probar esta receta de plastilina que he visto por todas partes. Y hoy nos hemos lanzado. No sabíamos si sería complicado hacerla, así que nos hemos armado de paciencia por lo que pudiera ocurrir. Pero ha sido todo muy sencillo, la plastilina estaba hecha en un momento y enseguida nos hemos podido lanzar a jugar.


Se necesita 1 taza de harina (la mía era integral, por eso veréis manchitas en nuestra plastilina), 1 taza de agua caliente, 1/3 de taza de sal, 2 cucharadas de cremor tártaro (lo compré en Londres en una tienda de pakis sin ningún problema. Se puede pedir por internet en varias tiendas de pastelería.) y una cucharada de aceite (yo he usado de oliva, pero imagino que cualquiera vale). Lo mezcláis todo bien con una cuchara de palo. El pompón pequeño lo ha hecho de maravilla. Lástima que no le he sacado fotos :^(

Lo ponéis al fuego un rato y vais removiendo constantemente, hasta que empiece a espesar. Yo he usado el fogón grande al mínimo y se ha formado enseguida, apenas tres o cuatro minutos. Cuando espese y empiece a parecer una masa, lo sacáis del fuego y lo dejáis enfriar. Cuando esté tibio, podéis teñir diferentes partes con colorantes alimentarios. Y hala, ya está, ¡a jugar!

22 de julio de 2010

La aventura de los piratas


Ayer por la tarde estábamos en casa, tranquilos, jugando, cuando de repente sonó la campana de la puerta y se oyeron unos golpes en el cristal. Corrimos a ver qué pasaba, y nos encontramos en la puerta de casa un pergamino enrollado con unos mapas dentro y unas pinturas para la cara. Leímos el pergamino intrigados... Un pirata había dejado un tesoro en el pueblo, y nos entregaban los mapas para que lo buscásemos. ¡Qué nervios! Pero primero teníamos que buscar instrucciones. Las encontramos detrás de la puerta. Teníamos que buscar un nombre para nuestro equipo y pintarnos la cara unos a otros. Decidimos llamarnos "Calaveras" y empezamos a pintarnos...


Las instrucciones también nos decían dónde teníamos que ir, siguiendo nuestro mapa (cortesía de HP y de Ruth). En cada punto del mapa nos encontramos esto:


Un cartel envejecido por el tiempo (y el café) que indicaba dónde estábamos, y material para hacer una prueba. Tuvimos que buscar las instrucciones por todas partes, y cuando las encontramos, descifrarlas. Por ejemplo, aquí, en la Cueva de la sirena, nos decían que la calle debía recorrerla un ciempiés. Teníamos cuerdas, así que decidimos crear el ciempiés nosotros mismos:


Cuando superábamos la prueba, nos poníamos una pegatina en el mapa para indicar que la habíamos terminado, y le dábamos la vuelta al cartel para ver dónde teníamos que ir. También tuvimos que pensar un poco para descifrar las indicaciones sobre los lugares de las diferentes pruebas. En nuestra segunda parada, tuvimos que encestar nuestras cometas de arroz en la boca de una rana que tenía hambre.


De ahí pasamos a una prueba más complicada. Teníamos que meter la cara en una bandeja de arena para pescar...


...¡un caramelo!


Y después, los piratas nos tenían preparada otra sorpresa. Unas manzanas cubiertas de chocolate colgadas de un palo. Teníamos que comerlas sin manos...


¡No fue nada fácil!


Y después, una prueba más... ¡Y no nos cansamos! Nos vendamos los ojos y tuvimos que adivinar qué comíamos. Estaba todo muy bueno: miel, azúcar, sal, yogur, plátano, zanahoria, paté...


Ya estábamos a punto de acabar cuando descubrimos unas tizas escondidas con unas instrucciones muy escuetas: "¿Dónde está vuestro barco?" Le dimos muchas vueltas, y al final decidimos dibujarlo nosotros mismos:


¿A que nos quedó precioso?


Ya casi, casi habíamos terminado. Quedaban sólo dos pruebas. ¡Qué nervios! "Todos los piratas saben cantar y bailar. ¿Y vosotros?" ¡Pues claro que sí!


La pista final era "Ding Dong"... Pensamos y pensamos y nos pareció que lo más lógico era que el tesoro estuviera escondido en el campanario. Subimos con cuidado los tres tramos de escaleras, oscuros como barriga de buque de piratas y...


¡Lo encontramos! Caramelos, patatas, galletas y chocolate. ¡Gracias, piratas!

Barquitos de nuez


No todos consiguieron salir del astillero, ni todos tuvieron una travesía plácida y tranquila, en gran parte debido al gran peso que les añadían unas velas un tanto excesivas. Pero todos se dieron un chapuzón y aquellos que llevaban banderas (Costa de Marfil, Alemania, Argentina y España... cuánto daño ha hecho el mundial!) consiguieron zarpar y mantenerse a flote un buen rato.

Sólo nos hicieron falta cáscaras de nuez. Para conseguirlas, hubo que merendar muchas nueces, porque no todas ellas se partían perfectamente por la mitad. Una vez tuvimos nuestra materia prima preparada, cortamos una vela en trocitos y la pusimos en el microondas para que se fundiera perfectamente. Pusimos la cera líquida en las mitades de nuez y cuando empezó a enfriarse y a solidificarse le clavamos un palito de brocheta.


Fue entonces cuando decidimos hacer la vela. Cada uno con una hoja de papel del color de su elección. Pintaron, cortaron y ensuciaron todo lo que pudieron.


Finalmente, tuvimos los barcosterminados. Aquí están nuestras particulares semifinales.


Y después... a navegar.

Cometas de arroz

Saqué esta idea de un blog que me gusta mucho. Se llama Acorn Pies y tiene un montón de cosas interesantes para hacer con pompones. Os recomiendo la visita. Como veréis, prácticamente he seguido al pie de la letra sus indicaciones, pero por si no entendéis inglés, voy a explicaros un poco cómo se hace.

Primero, cortamos un rectángulo de tela de unos 7-10 cm x 15-20. Cortamos tres o cuatro cintas de colores de entre 80 cm y un metro de largo (según la altura de los pompones). Doblamos la tela con la cara buena hacia adentro y colocamos dentro las cintas, separadas unos milímetros unas de otras. Las sujetamos con alfileres.


Después, cosemos. Si miráis esta foto de aquí arriba, coseremos por el lado en el que están los alfileres y por el lado opuesto al doblez, dejando el lado que queda abajo abierto. Una vez cosido, le daremos la vuelta, dejando el lado bueno fuera. Cuando lo tengamos hecho, rellenaremos el saquito resultante con arroz o legumbres. No es mala idea tostar el grano que vayáis a usar para que sea más resistente a la humedad. Yo no lo hice :^( pero no descarto abrir los saquitos y hacerlo.


Cuando lo tengáis lleno, dobláis la parte abierta hacia adentro, como para hacer un pequeño dobladillo, y la coséis. Y ya está, ya podéis darles las cometas a los pompones para que corran y las tiren al cielo para ver como caen moviendo la cola al viento.

21 de julio de 2010

Pompas de jabón


Hay pocas fotos en esta entrada porque, lo confieso, preferí unirme a los pompones y hacer burbujas que sacar fotos. Esta mañana estuvimos cerca de una hora probando diferentes maneras de hacer pompas con todo lo que encontramos: botes de yogur sin fondo, cuellos de botellas de plástico, agujeros de tijeras de plástico... Fue un poco difícil dominar la técnica sin los típicos pomperos de toda la vida (que será lo próximo que intentemos), pero hemos dado con una receta bastante buena para hacer pompas.


100 gramos de azúcar, 3 cucharadas de sal, 1,5 litro de agua, 1 vasito de detergente para platos y 2 cucharadas de glicerina (que encontré en varias droguerías de La Seu). Sí, la hemos sacado de Wikipedia, sí. Y es la mejor que nos ha funcionado después de varias pruebas.


Los pompones han acabado cubiertos de jabón y haciendo concursos para explotar las burbujas. Curiosamente, los más peques han sido los que han acabado dominando mejor la técnica.

20 de julio de 2010

Los sheriffs del barrio

Inspirándonos en otro de los libros de Usborne, los pompones y yo hicimos el otro día estrellas de sheriff. La cuestión era dejar bien claro que los que mandamos somos nosotros, a ser posible a simple vista.

Para empezar, dibujamos una estrella de seis puntas con bolitas al final sobre una cartulina. Lo hicimos superponiendo dos triángulos y dibujándoles un círculo en cada ángulo. Después, los pompones (con más o menos ayuda) recortaron su estrella.


Cuando la tuvieron perfectamente recortada, pasamos a cubrirla de papel brillante. Yo sugerí, ingenua de mí, que usásemos papel de plata, o en su defecto, un papel dorado (se puede reciclar el de algunas chocolatinas, por ejemplo). Sin embargo, los pompones querían colores más vivos. Así que nos decidimos por rojos y azules. Por suerte, yo tenía un papel brillante que además era adhesivo, lo que nos facilitó mucho la tarea de cubrir las estrellas. Las colocamos encima de un rectángulo de papel brillante, y cortamos la parte sobrante en triángulos para engancharlos a la parte trasera de la estrella fácilmente.


Cuando terminamos, añadimos un imperdible con un trozo de celo a la parte de atrás.


Y ya está. El pompón mayor decidió reciclar un trozo de papel plateado y un rayo de la fiesta de superhéroes para darle más personalidad a su estrella.


Después, sólo hizo falta colgárnoslas al pecho y pasearnos por el pueblo. Que quede bien claro quién manda...

19 de julio de 2010

Espaguetis y salchichas


Lo había visto mil veces en mil blogs y páginas web. Es, en efecto, una guarrada. Pero los peques se prepararon la cena solos, se la comieron sin rechistar y les hizo una gracia enorme. Igual que a mí. Sólo se necesitan unas cuantas salchichas cortadas a pedacitos y unos cuantos espaguetis. Y decirles a los pompones que pueden clavarlos como quieran y donde quieran. Hay gran variedad de opciones, desde espaguetis muy cortitos recubriendo todo el trozo de salchicha, hasta esta versión mikado. Y otras versiones haciendo figuras con varios trozos de salchicha.


Al final, 10 minutos en agua hirviendo con sal y el resultado es este:


Quedan muy divertidos y graciosos. Los pompones se los comieron con salsa de tomate en un abrir y cerrar de ojos. Muertos de la risa de que las salchichas tuvieran pelo :^)

Tipi - Versión 1


No es que esta semana pasada no hayamos hecho nada, es que los pompones andaban de colonias con sus amigos en una casa estupenda en la que no se han aburrido ni un minuto. Han vuelto morenos, cansados e impacientes por volver a su rutina diaria, pero después de haberlo pasado tan bien, la presión para estar a la altura es insoportable. ¿Conseguiremos hacer con los pompones cosas tan divertidas como las que han hecho en La Carral? Para empezar, hoy hemos hecho una cosa que hace ya tiempo que nos rondaba por la cabeza. ¿Os acordáis que os conté que en nuestros paseos por el bosque habíamos recogido unos cuantos palos? Pues son estos de aquí arriba, y con ellos hemos hecho nuestra primera versión de tipi o cabaña para los peques. Vamos a intentar perfeccionarla y mejorarla, pero por el momento, a ellos les gusta tal y como está.


Tras recogerlos palos y traérnoslos a casa, empezó la difícil y ardua tarea de quitarles las ramitas y la corteza. Por suerte, aquí estamos bien equipados, y con unos cepillos de cerdas metálicas dejamos nuestros palos suaves y sin ninguna ramita que se nos pueda enganchar o nos pueda hacer daño.

Cuando los tuvimos perfectamente limpios, los colocamos en forma piramidal y los atamos arriba con un cordel bien grueso. La idea es que mantengan la forma (más o menos) y que no se caigan.


Y el paso final es cubrir nuestro armazón con una sábana vieja. La sujetamos cogiendo la tela sobrante en la parte de delante y atándola con una goma elástica o un trozo de cordel. Nosotros también le añadimos un suelo de plástico y unos cuantos almohadones para hacer nuestro interior más cómodo.


Dormir, que es lo que piden los pompones, quizás no, pero desayunar o merendar antes de meternos en la piscina o jugar dentro con nuestros muñecos, definitivamente, sí.

Es nuestro primer intento. Queremos volver a hacerlo con palos más largos y con una sábana blanca, que los niños también puedan decorar y pintar a su gusto, y que se pueda cortar para que encaje perfectamente y coser por delante hasta media altura... y quizás añadirle también un velcro para abrir y cerrar. Nuevas versiones pronto por aquí.

9 de julio de 2010

Carpas voladoras


¿No son bonitas las carpas voladoras? Las japonesas son preciosas, colgadas a las puertas de las casas e hinchándose con el aire. Como aquí en Ansovell el aire sopla todas las tardes, decidimos hacer nuestra propia versión de las carpas. Aunque no son tan hermosas como las japonesas (ya trabajaremos el concepto con alguna tela ligera), decidimos usar papel de seda, cartulina y ceras. Y nos quedaron unas carpas preciosas que se mecen con el aire fresco de la tarde.

Primero cortamos una tira larga de cartulina. No importa el color, porque al final no se verá, pero la nuestra era negra. La pegamos al lado corto de una hoja de papel de seda (en la foto podéis ver el rastro de la cola y la tira de cartulina a mano derecha). Entonces llenamos el papel de dibujos con ceras doradas, plateadas y blancas.

Cuando terminamos de dibujar, cortamos la parte de abajo, la opuesta a la cartulina en tiras largas hasta un poco más de la mitad de la hoja de papel de seda. Es decir, tiene que quedar la cartulina, un trozo de papel de seda entero, y después las tiras cortadas.

Después sólo hace falta unir los dos extremos de la cartulina y fijarlos con cola formando un círculo. Sobre la cartulina se fijan tres hilos, con celo o haciendo un agujero sobre la propia cartulina y un nudo en el hilo para que no se escape. Los extremos opuestos, se atan a un palo (estos los habíamos traído de alguna de nuestras excursiones) y ya está, ya podemos hacer bailar nuestra carpa por todas partes, o fijarla a algún sitio para que vuele sola con cada golpe de viento.

8 de julio de 2010

Pintar con patatas


Al llegar a nuestra casa de vacaciones, descubrimos consternados que no teníamos pinceles. Nos hemos dejado nuestra colección de hermosos pinceles de todas las formas, tamaños y materiales en un portalápices de casa. Y lo peor es que hemos traído pinturas de todos los colores, y que incluso hemos hecho figuras con pasta de sal (que cuando podamos pintar os enseñaremos).

Así que decidimos pintar con patatas. No es nada nuevo, ¿quién no lo ha hecho alguna vez? Pero los pompones no lo habían hecho nunca, así que para ellos fue una experiencia divertidísima. Y por supuesto, empezaron con las patatas y acabaron con las manos...


Hicimos sellos con forma de círculos, triángulos, cuadrados y estrellas. Los pompones mezclaron colores a su antojo, eso sí. Y obtuvieron resultados muy curiosos.

7 de julio de 2010

Polos

Hace mucho calor y es temporada de polos. Aquí hemos hecho por primera vez polos bicolores. No es que tengan mucho secreto, pero os dejo nuestra receta. Lo más divertido es que los peques pueden ayudar a triturar, a mezclar y a llenar los moldes.

Y atentos todos a la celeste que lleva el pompón peque. No ha podido ser, pero estamos todos muy orgullosos de nuestro equipo y de lo lejos que ha llegado.

Los polos son de fresa y melón. Trituramos unas cuantas fresas con un poquito de zumo de naranja y tres cucharadas de azúcar. Por otro lado, trituramos un par de rajas de melón con un poco de azúcar (y zumo de limón, si tenéis, yo no tenía a mano y no lo puse).

Llenamos los moldes hasta la mitad con la mezcla de fresas y dejamos en el congelador tres o cuatro horas. Es importante que todavía no le pongáis la tapa o el palito. Pasado ese rato, sacamos los moldes, vertemos la mezcla de melón y ponemos la tapa o el palito. Dejamos congelar toda la noche y ya está. De postre o para merendar a media tarde están de muerte.

6 de julio de 2010

Nuestro lugar en el mundo

Los pompones están de vacaciones. Yo no, pero tengo la suerte increíble de tener un trabajo que me encanta y que además puedo hacer desde cualquier rincón del mundo mientras tenga acceso a una buena conexión de internet y a un teléfono. Así que nos hemos escapado del ruido y el movimiento de la ciudad y nos hemos venido a la montaña, donde estamos más fresquitos, las horas parecen más largas y tenemos tiempo para hacer casi de todo.

Como por ejemplo, dar largos paseos y coger fresas silvestres:



Acompañar a Antonia a su huerto (unas lechugas y unas fresas deliciosas, ¡gracias, Antonia!):


Vestirnos solos con algunos accidentes:


Cazar bichos con una velocidad inusitada... Esta mariposa la cogió el pompón mayor al vuelo. El pequeño, uso su bote de plástico con tapa para cazar dos mariposas más (que por supuesto soltamos después, no os vayáis a creer!)


Y saltamontes...


O hacer colección de flores. La pompona no pudo resistirse y arrancó todas las que encontró.


Y también recoger cinco palos enormes para un proyecto que pronto os enseñaremos...

Salir, dar un paseo, oxigenarnos y hacer un poco de ejercicio. Y dejar que pasen las horas. Los pompones son muy felices en nuestro rincón del mundo.