La fiesta del circo

24 de febrero de 2011


Como ya sabéis, los pompones pequeños han cumplido cinco añitos. Cinco años. Parece mentira. Todavía recuerdo el peso de esa barriga gigantesca y la desesperación cada vez que el ginecólogo me decía que teníamos que esperar una semana más. Y ahora casi saben leer. Y se quieren disfrazar de Darth Vader y Bob Esponja para Carnaval. Unos cracks.

Así que para celebrar su cumpleaños, el circo llegó a casa y preparó una función única. Lo primero que hicimos fue reunir a todos los pompones y hablar un poco sobre el circo, sobre lo que sabían y no. Como era de esperar, lo que más les sonaba eran los payasos. Y por ahí empezamos, con una carrera con zapatos de payaso.


Corrieron como locos, tropezaron, se cayeron... y se divirtieron muchísimo.

Después les convertimos en leones y domadores. Saltaban por el aro de fuego y después le sujetaban el aro al siguiente león.


Entonces les regalamos un gorro de fieltro, por un lado rojo con tres topos blancos y por el otro, negro, con ala y una cinta roja.

Después pasamos al equilibrismo. El pomelo nos consiguió unos caballetes lo bastante amplios para que los pompones los cruzaran caminando. Algún pompón valiente lo hizo sin cogerse de las manos...


Después pasamos al malabarismo. Hicimos bolas de malabares con globos y arroz. Teníamos unas cuantas preparadas para que los pompones pudiesen llevarse un par para casa.


Entonces pasamos a las atracciones más de feria. Hubo una que tuvo un éxito brutal:


Parece increíble, pero se lo pasaron genial pescando manzanas con la boca en un cubo de agua. El cubo lo personalizamos un poco, lo compramos rojo y le pusimos triángulos de plástico adhesivo blanco (un truco: medir la circunferencia de la base y dividirla en la cantidad de segmentos que queráis hacer, esa será la base de vuestros triángulos).


Después fuimos a por Aslan. Lo hicimos con un par de cajas de cartón y papel de colores. Le hicimos una boca muy grande y cosimos unas bolsitas de arroz con para lanzarlas dentro.


Y después fuimos a por el elefante. Lo dibujamos en una cartulina gris y le hicimos la trompa con una botella de plástico recubierta de papel de seda. Las anillas las hicimos con platos de papel.


Cuando terminamos, nos fuimos a desayunar. Xènia nos había preparado un pastel espectacular.



Soplamos las velas y repartimos las bolsitas de regalo (sé que la tela es horrorosa, sí, pero fue la única que encontré relacionada con el circo). Les dimos helados a todos (de mango, fresa, chocolate y vainilla) y les dejamos jugar un rato.


Los pompones se divirtieron mucho, y los padres alargamos un poco la fiesta con las espectaculares patatas bravas de Ana y unos bikinis de sobrasada idea de Ruth.

Ah, y las fotos se las debemos todas a Francis, el fotógrafo oficial. Gracias a todos, chicos!

2 comentarios:

  1. Hola, me encanta como sabes hacer felices a los demás, eres formidable,
    se algo de ti, de lo especial que eres y tengo en casa dos trabajos tuyos, tu y yo tenemos una conexión para mi muy especial,
    y te apunto un dato, una de mis nietas se llama Dalia, besos

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    Respuestas
    1. ¿Mi Dalia? ¿Eso significa que vas a ser bisabuela dentro de poco?

      Pues me encanta que tengamos esa conexión :^)

      Un beso muy gordo!

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