Como ya os contamos, volvieron a venir los gamusinos. Esta vez, al despertar, teníamos dos cubos, uno lleno de agua y el otro vacío. Y junto a los cubos, que estaban separados unos tres metros, había esponjas, palas, coladores y pistolas de émbolo que parecen jeringuillas.

Como somos muy listos, no nos costó nada adivinar que querían que pasásemos el agua de un cubo a otro, y nos pusimos a ello enseguida...



La acabamos pasando tres veces de aquí a allá, y al final la verdad es que terminamos con menos de la mitad de agua con la que habíamos empezado :^)
Pero como hacía calor y nos habíamos quedado con ganas de mojarnos más...

Inflamos 200 globos de agua. Todavía tengo una pequeña herida en el dedo índice de atarlos. Todos los pompones ayudaron a inflar, a transportar, a almacenar y a suministrar los globos. Trabajamos como una auténtica cadena de montaje durante una hora para tenerlos todos inflados. Y después...

Apenas diez o quince minutos de diversión. ¡Pero menudos quince minutos!
Pronto os contaremos el final de la aventura.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Gracias por leernos y por compartir con nosotros.