El final de la aventura de los gamusinos

4 de septiembre de 2011

Buf, hace un montón que os lo debía! Pero es lo que tienen los meses de julio y agosto, se paraliza el país y a mí se me paraliza un poco el cerebro. A quién no, con el calor que hace.

Pero bueno, el tercer día, después de la prueba del agua y de la prueba de recoger cosas, nos despertamos y los gamusinos nos habían dejado un mensaje. Estaba en la mesita del salón, como si tal cosa. Los pompones tardaron un ratito en darse cuenta.


Si os fijáis, habían reciclado una caja de cereales, la habían pintado con pintura de pizarra y habían dejado un mensaje con tiza. La verdad es que nos quedamos de piedra. La foto es del móvil, supongo que os acordáis de que ese fin de semana me olvidé el cargador de la cámara. Lo que os decía. El cerebro derretido totalmente.

Como veis, nos decían que teníamos que buscar piedras mágicas. Y el concepto nos costó un poco, la verdad. Pero finalmente descubrimos cuáles eran:


Eran redonditas y había varias repartidas por el pueblo. Eran bastante duras, y nos costó mucho averiguar qué teníamos que hacer con ellas. Escondían un secreto, pero, ¿cuál? Después de mucha deliberación y mucha inquietud porque no sabíamos qué significaba el corazón que nos habían dibujado, alguien tuvo una idea brillante.


Tenían un secreto dentro. Eran como bollitos de pan, la verdad. Más tarde, investigando un poco, descubrimos que los bollitos-piedra se hacen mezclando una taza de café molido usado, una taza de harina, 1 taza de sal y una taza de agua. Se mezcla todo y con la pasta resultante se da forma a las piedras, que se hornean unos 40 minutos hasta que estén duras. Se pueden usar para esconder fósiles que después se recuperan picando... Hay recetas que usan también arena, pero esta es la que nos gustó a nosotros.

Dentro de cada piedra había un trocito de mensaje. Nos costó un poco montarlo, porque algunos trozos de papel no salieron muy limpiamente de su piedra (podrían haberlos envuelto en un poco de plástico, por ejemplo), pero al final conseguimos montarlo.


Decía que nos esperaba una sorpresa en algún momento. Y vaya si hubo sorpresa. Cuando llegamos a Roses, donde íbamos a pasar el fin de semana, encontramos una cometa. Es increíble lo rápidos y listos que son los gamusinos. Aunque Dani tuvo muy claro que podía ser porque nos habían oído hablar de Roses o porque se habían colado en el coche con nosotros. Así que no solo son rápidos y listos, sino también un poco tramposos.

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