28 de abril de 2011

Cestas de pascua

Este año pasó por casa el Conejo de Pascua. No había pasado nunca (salvo en el cole de los pompones) y nos hizo muchísima ilusión. Tanta, que nos preparamos unos días antes por si se le ocurría aparecer... Y preparamos unas cestas para recoger nuestros huevos de Pascua. Las hicimos con unas bandejitas de polietireno de Sushishop (muy recomendable) que habíamos guardado.

Pusimos nuestro mantel especial de manualidades (una sábana vieja) y sacamos de todo: cola, pintura, purpurina, papel de seda, papel pinocho, pintura fluorescente... Cada pompón pudo decorar su cesta como quiso.


Los pompones masculinos se decantaron por la pintura y la purpurina.


Y la pompona y yo nos pusimos a pegar papel de seda con pincel y una mezcla de cola y agua al 50%, como para hacer papel maché.


Cuando estuvieron terminadas, las dejamos secar unas cuantas horas, y finalmente hicimos un par de agujeros a cada lado con un lápiz y atamos una cuerda para hacerle un asa.


¡Y qué casualidad! Al día siguiente pasó el Conejo de Pascua. Pasó a primera hora de la mañana, y los pompones tardaron un ratito en darse cuenta. Lo descubrió el pompón peque y pegó un grito.


Nos dejó huevos, pollitos y bichitos de chocolate, repartidos por diferentes rincones de la casa.


Los pompones se hicieron con un buen botín. Vaya empacho de chocolate.


¿En vuestra casa pasa el Conejo de Pascua? ¿Hacéis otras cosas?

27 de abril de 2011

Galletas de Pascua

Una de las cosas que hemos hecho por Pascua han sido galletas. En casa son una de las actividades favoritas de los pompones, y siempre que podemos buscamos alguna excusa para ponernos a amasar y a cortar. Así nos quedaron (perdonad la calidad de las fotos, la cámara sigue de baja).


Para prepararlas, lo primero que necesitáis es hacer las galletas. Cualquier receta de galletas de mantequilla va bien, aunque también he visto decorar galletas de chocolate, que creo que quedarían especialmente bien como huevos de Pascua.

Cuando tengáis la masa preparada, cortadla en forma de huevo. Yo tengo un cortapastas que compré en Manenas, pero si no lo encontráis, podéis intentar hacerlas en forma de círculo y estirarlas un poco por una punta a la hora de levantarlas.

Cuando las tengáis, es el momento de preparar la glasa. Necesitaréis claras de huevo (para siete colores yo usé tres), un chorrito de zumo de limón y azúcar glas (para mis tres claras, yo usé casi 500 g, pero depende del tamaño de los huevos).

Batid un poco las claras. Solo un poco, hasta que estén ligeramente espumosas. Añadid entonces un poco de azúcar y el chorrito de zumo de limón. Seguid batiendo y añadiendo azúcar hasta que se forme una masa con bastante cuerpo. Es importante que sea una masa bastante rígida, porque si no lo es os resultará difícil dibujar y que la forma se mantenga sobre la galleta. También intentad no batirla demasiado, porque si no corréis el riesgo de que le entre demasiado aire y que vuestros dibujos queden llenos de burbujas.

Cuando ya tengáis el glasé preparado, separadlo en tantos botecitos como colores queráis usar. Y empezad a añadir el colorante:


Yo uso colorante Wilton, también de Manenas y de Mundo de la repostería, pero creo que los colorantes líquidos que venden en el súper también os pueden servir. Tened en cuenta que como son líquidos, tienden a aguar un poco el glaseado, así que tened más azúcar glas a mano, para añadírselo si hace falta.

Cuando tengáis el glaseado teñido, llenad varios biberones con él. Estos que veis en la foto los compré en Makro, pero estoy segura de que los podéis encontrar en muchos sitios.


¡Y ya lo tenéis todo! Poned a los pompones a la mesa, dadles los biberones y libertad creativa total.




Y preparaos para chuparos los dedos e impresionar a los amigos. Mis pompones se pasaron media tarde haciendo sus galletas y se divirtieron un montón.

Un paquete sorpresa

Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que recibir un paquete es siempre una alegría. La verdad es que a mí me encanta recibir paquetes (aunque sean de trabajo), abrirlos y ver qué tienen dentro. Es un momento mágico que disfruto un montón.

Pero cuando recibes un paquete que no te esperas, o que te esperas solo a medias, que no sabes qué contiene y que te ha enviado una persona desde otra ciudad por iniciativa propia, porque es más maja que las pesetas, esa sensación de alegría se multiplica por mil.

Así que cuando recibí un paquete de Maribel, la madre de mi amiga Lucía, me puse muy contenta. Pero la sorpresa y la alegría se convirtieron en un éxtasis total cuando abrí el paquete:


Y en las fotos no tuve espacio para todo lo que saqué de la caja. ¡Qué maravilla!



Así que no pude evitarlo, y tuve que estrenar algo... mis nuevas bandejitas de teflon antiadherente para el horno.


Hice una quiche de acelgas del huerto de mi amiga Àngels, y otra de maíz.


Y las compartimos con Francis, que vino a cenar a casa.

Gracias, Maribel. Mil gracias. Eres un cielo. Te voy a preparar un pastel y te lo voy a llevar la próxima vez que me acerque a Madrid.

1 de abril de 2011

Caras barriguiles

¡Hola! Voy a compartir con vosotros una tontería que hacemos a menudo en casa y que a los niños les encanta...


Nuestra particular interpretación del body art :^D. Caras o dibujos en las barrigas expandibles de los pompones, aprovechando el ombligo, por ejemplo.


Si estáis pensando en hacerlo, tened cuidado porque se vuelve adictivo. Los pompones extienden a veces el body art a otras partes del cuerpo y no es extraño que el monitor de la piscina los mire con los ojos desorbitados.