El rincón de lectura

31 de enero de 2012


Vale, lo confieso: me encantan las fotos de "antes y después". Sí, esas en las que se ve una cosa o una persona y a su lado la misma cosa o la misma persona tras sufrir una transformación brutal. Pueden ser 20 kilos o una capa de pintura, da igual, sea como sea, me quedo pasmada como si fuera un juego de encontrar las siete diferencias.

Así que os voy a ofrecer mi primer post de "antes y después". ¿Verdad que soy un encanto? Pues sí, hemos hecho un cambio total en un rincón de la habitación pomponil. Y lo bueno es que ellos también han participado.

Todo empezó antes de Navidad, cuando empezamos a valorar los juguetes ante la inminente llegada de un nuevo cargamento de ellos. Entre las muchas cosas que repartimos por las casas de los abuelos estaba la cocinita de la pompona. Mis pompones han tenido cocinita toda la vida. Creo que hace como siete años que tenemos una en casa. Y la verdad es que han jugado incansablemente con ella. Pero las cocinitas tienen el problema de ser pequeñas. Eso siempre me ha cabreado. Cuando cumples cinco años, ya tienes que arrodillarte para jugar con ellas. Y mis pompones, ya que se arrodillan, prefieren cocinar sobre la cama o sobre un taburete. Pero estoy desvariando.

La cocinita se marchó a casa de mi madre, lo que le dio una nueva vida. Ahora es un juguete con el que juegan mucho cuando visitan a los abuelos. Y en la habitación pomponil quedó un rincón vacío. Un rincón en el que había un colgador que había acabado por convertirse en el lugar donde lo dejaban todo, fuera lo que fuera. Y también quedó un vacío en el suelo que los pompones se encargaban de llenar con esmero de todo lo que tenían al alcance de la mano.

Este es nuestro antes:


Así que empecé a pensar y me vino a la cabeza otra de mis obsesiones de los últimos tiempos, las diferentes maneras de poner los libros al alcance de los pompones. Había pensado en todo tipo de formas y había estado valorando incluso un mueble giratorio, pero lo que finalmente se había ganado mi corazón, por sencillez, precio y comodidad eran los especieros de Ikea. Y hala, con eso, finalmente, decidí montar un rincón de lectura.


La gracia de todo esto es que el rincón lo han hecho los propios pompones. Compramos los especieros y la pompona me ayudó a pintarlos uno de los días que se quedó en casa con fiebre.


Entre todos hicimos las letras que dicen LEER ("llegir" en catalán) gracias al estupendo tutorial de La factoría plástica, una página que descubrí hace poco y que se ha convertido en una lectura obligada.


Y como toque final, cosí unas cojineras y les hice fundas de ganchillo a dos taburetes de Ikea inspirándome en esta idea de Ikea Hackers.


El gato sí que lo "diseñé" yo. No tengo fotos de todo el proceso, pero básicamente empecé por los ojos y luego fui rodeándolos y añadiendo detalles, gancheteando en círculo. Ahora que lo pienso, me he olvidado de añadir los bigotes...


Y ya está. Tenía muchas ganas de mostraros este rincón porque ha sido un proyecto largo que nos ha tenido entretenidos unas cuantas semanas y estoy encantada con el resultado. La idea es que sea un rincón donde haya rotación de libros y podamos ir colocando los más adecuados para el momento del año (libros de Navidad, de la primavera, de Carnaval...) o los libros de las bibliotecas (la escolar y la municipal). Y también un lugar donde tumbarnos a leer cómics y libros con un cojín en la barriga y apoyados en los codos... ¿Hay mejor manera de disfrutar de la lectura?

6 comentarios:

  1. Bravo, Paula. Yo en mi próxima vida quiero ser tan apañá como tú. Petonets.

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  2. No me gusta, me encanta!!! Todo! Las fundas para los taburetes de ikea son preciosísimas!!

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    1. ¡Muchas gracias! Estoy MUY contenta. Aunque para ser sincera, nunca está así de bonito y ordenado...

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  3. Respuestas
    1. Abans de proposar-ho hauries de conéixer els teus possibles tres germanets. I després en parlem...

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