Feliz día de los derechos del niño

20 de noviembre de 2012


Hoy es el día que la ONU celebra la declaración de los derechos del niño en 1959.

Los derechos del niño son muy sencillos y muy fáciles: derecho a vivir, a tener salud, a jugar, a la libertad de expresión, a un nombre y una nacionalidad, a una familia, a protección durante los conflictos, a libertad de pensamiento, a protección contra el mal trato, el trato negligente, el trabajo infantil y la explotación económica y a la educación (gratuita y obligatoria).

No hace falta que os diga que por desgracia esos derechos no se cumplen, ni que hay millones de niños en el mundo en condiciones de desamparo y vulnerabilidad. Eso ya lo sabemos y llena las noticias de vez en cuando (aunque menos de lo que debería).


No quiero ponerme cursi ni demagógica, que es lo que suele pasar cada vez que alguien habla de este tema. Pero sí creo que hay que pensar. No pensar en la suerte que tenemos y todo eso con lo que se llenan la boca algunos, no. Pensar si estamos cumpliendo bien con los derechos de nuestros niños y de los niños que tenemos a nuestro alrededor, pensar si les dejamos pensar y decir lo que quieran, si los dejamos jugar, si los protegemos de los conflictos y de tratos negligentes. Si no los estamos guiando como nosotros queremos, si les estamos permitiendo desarrollarse como deberían poder desarrollarse.

Pensar en todos los niños desde los más cercanos y trabajar como podamos para que estos derechos se cumplan. Aunque sea escuchando con un poco de paciencia al hijo de la vecina que nos saca de nuestras casillas... O sentándonos a jugar un rato con nuestros sobrinos.

Y ya que estamos, pensando en cómo se gestiona la educación en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro país. En el continente. En el contienente de al lado. Y si realmente estamos protegiendo a todos los niños que tenemos a nuestro alrededor de situaciones violentas y de desamparo. Y a la que empecemos a pensar, podemos ir ampliando poco a poco nuestro radio de acción hasta llegar a esos niños cuyos derechos no se respetan en absoluto y que siempre nos parecen una estadística lejana.


Sé que muchas veces sentimos que no podemos hacer nada. Y que de tanta exposición a la injusticia, acabamos pensando que es algo que tiene que existir, que "el mundo es así". Pero sí que podemos hacer cosas, pequeñas o grandes, todas importantes. Desde ocuparnos como es debido de los niños que tenemos a nuestro alrededor hasta involucrarnos en diferentes proyectos de ayuda a la infancia, sea donando un juguete, como voluntarios o recogiendo firmas. La mayor perversión de nuestro mundo es hacernos creer que no podemos cambiar nada y que todo es inamovible. Y que las cosas son como son.

Todos los niños (y también los adultos!) deberían tener derecho a jugar, a imaginar y a aprender. Y para poder jugar, imaginar y aprender, deberían tener una familia, una casa, buena salud y seguridad.

2 comentarios:

  1. I ensenyar als nostres fills que sí es poden canviar les coses, encara que no sigui d'un dia per l'altre i ens demani un esforç.

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    1. I tant! Quina ràbia que em fa la gent que diu que tot és igual des de sempre i que tot continuarà igual. Què va! Les lleis i els canvis van darrere de la gent, és la gent la que canvia de mica en mica les coses. I tant que podem canviar-les!

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