La colección de discos

21 de diciembre de 2012


Pues seguimos con la organización para desorganizados. Y hoy nos vamos a enfrentar a algo que da miedo: los discos.

Cuando el pomelo y yo nos vinimos a vivir juntos a este piso nos trajimos la modesta colección de discos que cada uno de nosotros había amasado por su lado. Nos dejamos los vinilos, porque nunca hemos tenido tocadiscos, pero aportamos nuestra incipiente compilación de CD. Los pusimos en un mueble especialmente diseñado para ello y nos olvidamos.

Yo creo que criaron. Creo que un día Eric Clapton le guiñó el ojo a Björk y ahí se lió todo.

De repente no nos cabían los CD en un solo mueble y hubo que improvisar en otro. Y había montones acumulados del artista que estaba de moda ese mes en casa. Había discos en el coche y discos en el salón, discos en el estudio, y algún despistado en la habitación de los niños. Nos estaban colonizando.


Primero empezamos por donde empieza todo el mundo: "Huy, este no lo escuchamos" y lo dejábamos en la sala común de los pisos o lo donábamos a la biblioteca. Pero aún así, la cantidad de discos era inhumana.

Pues bien... Coleccionistas, dejad de leer ahora mismo y volved mañana o pasado para ver una manualidad. No sigáis leyendo y no me gritéis que soy una hereje, que ya lo sé.

Lo que hemos hecho ha sido grabarlos todos en mp3. Y los hemos sacado de casa. Los hemos vendido en un mercadillo, los hemos regalado a amigos hoarders, lo que sea por quitárnoslos de encima. Nos hemos quedado con los que más nos gustan, aquellos sin los que no podríamos vivir, qué se yo, AC/DC para el pomelo y Extremoduro para mí, pero todos los demás se han ido, adiós, bye-bye. También hemos dejado algunos en el coche para darles una segunda vida en la que los pompones chillan las letras a pleno pulmón.


Todavía quedan muchos, es verdad, pero menos de la mitad de los que había. La purga ha sido continua y sigue adelante de vez en cuando. Pero lo importante es que los discos siguen aquí. Seamos sinceros: esto ya es imparable y está claro que dentro de poco el soporte físico ya no va a importar. Nosotros no hemos dado el salto a la virtualidad todavía, pero hace meses que vemos películas a través de un pendrive, por ejemplo, y somos conscientes de que la cosa va a ir a más. ¿Hace falta conservar el soporte físico de todo? Yo creo que no. Cuesta, especialmente cuando tienes una edad, como nosotros, deshacerse de lo material, de lo que puedes tocar, pero la música sigue ahí, y al final los convertidos son discos que ya no escuchábamos demasiado. Con una playlist en el ordenador mientras trabajamos seguro que los aprovechamos más que antes.


En fin, como os decía, no es una estrategia apta para coleccionistas (si alguno sigue leyendo debe de estar pensando que estoy totalmente ida), pero sí es una buena estrategia para compradores compulsivos que ya no saben que hacer con sus discos. Eso y hacerse una cuenta de Spotify.

No me he arrepentido de sacar de casa ni uno solo de los discos que se han ido. Tengo más espacio, he conseguido tirar un mueble entero que además de viejo y decrépito era feo y me ocupaba una esquina del estudio, que está al tope de su capacidad. Sé que todos los discos que tenemos nos encantan y los escuchamos. Sé que si quiero oír alguna de las canciones de los discos que se han ido (In the meantime de Spacehog, por ejemplo), la tendré con un par de clics.

Mueble medio roto en vías de ser completamente vaciado. Ya no está con nosotros.

Hala, es un consejo de organización sencillito pero que a nosotros nos ha abierto un montón de posibilidades. ¿Libros, pelis? ¿Revistas, recetas? Poco a poco...

6 comentarios:

  1. ala venga, con un par!!

    així m'agrada, com que jo no tinc tants, puc permetre'm encara ser de formato cd i fins i tot, en el cas dels llibres, de formato papel!!!

    ara que he de fer un pensament amb els llibres... necessito una llibreria mes grossaaaa

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    1. Bé, jo no sé tampoc si en tenia tants, que m'agrada molt exagerar i tinc amics que tripliquen el que teníem nosaltres... però sempre sentim els mateixos. M'ha costat, però m'he tornat implacable: ni llibres, ni pel·lis, ni CD, ni estris de cuina. El que no es fa servir, al carrer.

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  2. ¡Ay, qué anguhtia, Mari! Mi alma de messy (no el del Barça, no, el otro, el Sr. Diógenes) se resiste a tamaña purga, aunque bien es verdad que la voluntad no me falta: al venirme pal norte le di a mi mejor amigo una buena parte de mis vinilos ("¡pero aquí hay piezas de coleccionista!", todavía me sangra el coraçao al recordarlo), y de vez en cuando tiro un CD o dos. Lo que me pone de los nerrvios es que todos los habitantes de esta casa excepto la menda vayan dejando por ahí discos sueltos y carátulas vacías. O los CDs made at home sin carátula. Como ves, estoy lejos de llegar a tus medidas drásticas, además intuyo que yo tengo más edad que tú y necesito tocar, leer y demás. Ole tus eggs.

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    1. Bueno, bueno. Yo hasta hace un año no habría tocado mi colección de discos jamás de los jamases. Pero llegó un momento en el que me lo replanteé todo porque, sinceramente, ya no cabemos. Y pierdo tiempo buscando cosas. Y además yo ordenaba los discos alfabéticamente por apellido y me ponía frenética cuando no los encontraba porque alguien me los había cambiado de sitio. Todo es ponerse. Leí una vez que tirar cosas es adictivo y casi me entra un ataque de risa, pero unos meses después puedo afirmar que es cierto. Y últimamente tengo un mono...

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  3. Ben fet, Paula! Jo ho vaig fer amb llibres quan ens vam mudar i per mi , desfer-me d'un llibre era una heretgia.
    Avui començo vacances i penso fer una batuda en alguns armaris... que ja poden tremolar!!!
    De tant en tant, m'agafa una necessitat de desfer-me de coses sense pietat!

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    1. Ja et dic que jo no pensava mai tornar-me així, ni tenir cap dèria per llençar coses. Però quan t'hi poses, no pots parar, és molt alliberador!

      Jo tinc feina aquests dies, però intentaré fer algun forat per acabar la transformació de l'estudi i per buidar coses.

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