Mini estantería

3 de enero de 2013




¡Qué ilusión me hace enseñaros esto! Me encanta cómo ha quedado y me encanta que se haya acabado un año y medio después de comprarla. Que se dice pronto, pero el pomelo ya estaba hasta las narices del mueblecillo en cuestión.

La compré en un ataque de culoveoculoquierismo, ya sabéis. Estábamos en Dinamarca y mi amiga Linnea (la hermana de Kaja) tenía una similar en la habitación de su hija Luna. Pensé que sería genial para los pompones, para sus pequeños tesoros y tal, y me compré una en una carpintería preciosa del centro de Copenhague.

El año pasado, por estas mismas fechas, empecé a barnizarla. Pensaba terminarla pronto y colgarla en la habitación pomponil. Pero de repente me aburrí y ahí quedó, muerta de asco en un rincón, cogiendo polvo. Hasta que hace un mes me iluminé. Que sí, que no soy precisamente una lumbrera si he tardado un año en decidir qué hacer con ella, pero vamos, más vale tarde que nunca y el resultado bien lo vale (o no).


Primero la pinté con pintura acrílica. Blanca, con un pequeño toque plateado para romperlo un poco. Capas y capas y capas de pintura. Por suerte en algún momento compré unos buenos pinceles en Francia que a partir de la tercera capa me facilitaron el trabajo, pero he gastado cantidades ingentes de pintura acrílica, lo confieso.

Y voy a confesar otra cosa. Si el pomelo lo supiera se reiría de mí hasta las Navidades del año que viene. Suerte que sois MIS amigos y no los suyos y no le vais a contar nada. Cuando compré la estantería, el carpintero me la ofreció blanca. Y yo le dije que ni hablar. Ya os lo he dicho antes, lumbrera, lo que se dice lumbrera, va a ser que no.

En fin, tras tres millones de capas ya me sentía como Ralph Macchio en Karate Kid y le habría hecho la grulla a cualquiera que me dijera que en los huecos de la estantería apenas cabe un carrete de hilo o un rollo de washi tape. Que ya lo sé, pero es bonita, ¿no?


Cuando la pintura se secó del todo pasamos a la parte laboriosa (ja, ja, ja, ja): recortar los papeles (todos, toditos del Tiger) a la medida exacta para que me cupieran en los huecos de la estantería. Ahí me acabé de fastidiar el túnel carpiano que había resistido estoicamente las horas de pintura...


Y después, simplemente, agua y cola al 50%. La madera bien embadurnada de cola/agua, el papel también, y con paciencia infinita colocarlo para que quede recto y alisarlo perfectamente con el pincel. Confieso que las estanterías más chiquitinas se forraron con iron fix decorativo (también de Tiger, cómo no), porque el espacio era demasiado pequeño para maniobrar con cola.


Y voilà. Personalmente estoy tan encantada con el resultado que no encuentro palabras para describirlo. Me encanta este mueble (inútil). Me parece precioso. Me fascina haberlo hecho yo, con estas manitas. Y como podéis comprobar, se lo he robado a los pompones. Les dejo que se traigan un Playmobil o dos, pero lo voy a dejar en el estudio para que se llene de cosas pequeñitas, molonas y craft (y de polvo, pero eso ya es otro tema).

14 comentarios:

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    1. Neeena! ¿Ande andas? ¿Has vuelto ya? ¿Cuándo nos vemos?

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  2. Jajaja Lo bueno se hace esperar, dicen... A mi me ha encantado, te ha quedado genial. Un toque alegre y colorido y si es hecho con tus propias manos mejor que mejor :)
    Un saludo

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    1. Ah, gracias! Yo estoy encantada. Es TAN bonita... Aix. Un beso!

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  3. me encanta!! para que te sientas más orgullosa de tu estantería (que es preciosa), sigo tu blog hace tiempo pero esto fue lo que definitivamente me hizo comentar jajaja :P quierounaquierounaquierouna.

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    1. Jajaja! Oye, me he pasado por tu blog y tenemos MOGOLLÓN de cosas en común... Empezando por la traducción, claro, pero hay más. Tenemos que charlarlo algún día. Un beso y gracias!!

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  4. Bien está lo que bien acaba... aunque sea años después (yo hace un mes empecé con mucho brío un guardarropa de madera con playmobiles visto en el ciberespacio, pero después de darle capas y capas de pintura a las tablillas -¿te suena?- no he vuelto a tocarlo, ay). Te ha quedado remonísimo y muy nórdico, jeje, seguro que no tiene nada que envidiar al de tu amiga. Y me parece genial que se lo hayas robado a tus enanos (qué bicho soy), que pa eso te lo has currao. Viva el made at home!

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    1. ¿Verdad? ¿Y la alegría que me da ahora verlo en la pared del estudio, tan ideal? Me acuerdo del tiempo invertido, de lo bien que me lo he pasado haciéndolo... Estaba claro que me lo tenía que quedar yo, los pompones no habrían sabido valorarlo.

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  5. Por cierto, eso que se ve a la dcha. en la 1ª foto es un portacarretes/bobinas/como se llamen, no? ¿También made by you? Envidia de costurera aficionada, jarl!

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    1. Sí, portahilos. Lo compré en Creativa. Llevaba meses buscándolo y fue una alegría descubrirlo. Creo que tengo la dirección de la carpintería, si te interesa. Intenté hacerlo en casa, pero lo vi complicado...

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  6. jjjjjj Ja em semblava que els pompoms no la veurein gaire!!
    Vinga, vols riure? Fa... 2 anys? 3? que tinc un calaix d'impremta preciós. Primer tenia claríssim que faria cosetes a punt de creu i em quedaria "divino de la muerte". Després vaig pensar que fer coses tan petites amb pdx seria un pal, total, com no sé què posar encara segueix agafant pols al lateral de l'armari ...

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    1. Sempre pasa amb les coses més guais... però un calaix d'impremta! L'has de fer servir per alguna cosa! Jo quan vaig estar a Madrid vaig comprar una caixa blava d'aquelles com antigues de begudes i tampoc ser on posar-la de moment. Només ha passat un mes, però la tinc al terra de l'habitació i m'entra mal rotllo cada cop que el veig... Has de fer alguna cosa amb el calaix d'impremta. Són maquíssims. I publica'l, que el veiem!

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  7. Felicidades, ha quedado una estanteria estupenda!

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    1. Muchísimas gracias. Tengo un subidón con la estantería, la verdad. Me encanta... Un beso!

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