Desconectar

3 de septiembre de 2013


Es cierto, lo he leído mil veces y siempre me da un poco de pereza cuando lo veo, pero cada cierto tiempo va bien una desconexión. Yo confieso que nunca me apaño, porque suelo ir a todas partes con el portátil cual apéndice en una mochila, esperando que lo abra y consulte desde blogs a Pinterest y en algún momento, de pasada, el correo del trabajo :^)

Soy una persona conectada, y para qué vamos a engañarnos, proud of it. Desde que cambié de teléfono y me busqué uno para tontos, lo tengo todo configurado ahí y hago un montón de cosas vía móvil en esperas y ratos muertos, pero también cuando el partido que estamos viendo es aburrido o cuando estamos tumbados en el parque sin hacer nada. Me gusta estar conectada y soy bastante adicta a internet. Ya está, ya he confesado.

Así que durante la semana que estuvimos en Madrid (en Instagram y en Facebook habréis visto las fotos de los churros, de los parques y de los pompones haciendo tonterías) gocé del WiFi del piso de mi madre con el portátil y aproveché al máximo el 3G de mi móvil. Y entonces decidimos irnos unos días al Pirineo francés. En la casita en la que estuvimos no había internet y no activé el roaming de mi móvil, así que tampoco tuve 3G. Reconozco que no podría vivir sin conexión y que en cada visita a Puigcerdà quemé la batería del móvil paseando por las redes sociales y leyendo noticias como una yonki cualquiera. Pero la verdad es que disfruté de esos seis días como no pensaba que disfrutaría.


Y más importante aún, me reencontré con la lectura. Yo, que toda la vida había sido una lectora ávida y compulsiva, desde hace años leo poco por escasez de tiempo y porque, al fin y al cabo, mi trabajo consiste en leer gran parte del día. Si a eso le sumamos la cantidad indecente de blogs que sigo, la verdad es que cuando caigo rendida en la cama, lo último que me pasa por la cabeza es leer. Pero en Francia, con todo el día libre, con los pompones en remojo en la piscina o jugando con los tres millones de amigos que se hicieron... las horas eran largas y lentas y no había gran cosa que hacer. Así que leí. Mucho. Cuatro libros y medio para ser exacta. Compulsivamente again. Sentada en la cama a las dos de la mañana diciéndome que solo iba a leer una página más, recordé qué es lo que tanto me gusta de la lectura, mientras soltaba carcajadas que hacían que el pomelo se revolviera en sueños o se me escapaba alguna lagrimilla en alguna escena conmovedora.

Me reencontré también con Stephen King, uno de mis escritores favoritos de la adolescencia a quien volví el año pasado con esa maravilla que es 22/11/63, un libro MUY recomendable e increíblemente interesante. Recordé por qué me gustaba tanto cuando volví a leer sus descripciones de una época dorada de la cultura estadounidense, llena de referencias, de guiños y de juegos de palabras y significados.

Pero lo más importante y lo más chulo, eso que voy a recordar toda la vida de estos días de desconexión, no va a ser lo que leí yo, sino lo que leyó el pompón friki. Por fin dio el salto y aunque le daba miedo y no lo tenía claro, en esos seis días leyó su primer libro de verdad, nada de Gerónimo Stilton o el Diario de Greg. El pompón friki cogió su primer Harry Potter y lo devoró. Estaba terriblemente enganchado, pero fingía que no, decía que el libro estaba bien pero que no era para tanto. Pero cuando cerró la tapa con el libro terminado, no pudo evitarlo, se le escapó. Soltó enseguida: "¿Dónde está el dos?"

17 comentarios:

  1. Háztelo mirar, jaja!! (lo de la adicción a internet) ;-). Yo me desconecté voluntariamente este mes de agosto y, además de terminar el último de Juego de Tronos, me leí otros tres libros. Un placer. Y genial que el pompón friki haya descubierto una nueva pasión en los libros. Besos

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    1. Bah... es que es una adicción que me encanta, qué le vamos a hacer. Pero ha sido muy bonito ver que sigo teniendo la capacidad de leer sin parar y sin freno.

      El pompón friki ya era adicto a los libros, consumía Gerónimos y Gregs y cosas similares a una velocidad increíble. Pero no daba el salto a la novela pura y dura. Es un proceso. Yo también leí mi primer libro sin dibujos a su edad, a los nueve años. El mío fue un libro de Puck :)

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  2. Ya decia yo que estabas perdida! Lo confieso,yo tambien soy adicta, mas aun si pudiera,miremos el lado bueno,si necesitamis cura, podemos ir juntas y nos hacen precio especial jaja
    Sabes?leyendote vuelvo a tener la esperanza de poder volver abucear entre libros,leer compulsivamente,sin importar la hora que sea, solo leer y leer y devorar el libro, y volver a tener la sensacion de vacio tras terminar un buen libro, ayy que ganas! Por cierto,no me extrana que tu pompom haya tenido esa sensacion con Harry Potery quiera el dos, a mi me paso igual, pero con veintitantos, ;b
    Besos y bienvenida

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    1. Ja, ja, ja. ¿Tú crees que necesitamos cura? Yo creo que no, soy bastante feliz con mi adicción y soy capaz de superarla (más o menos) durante un par de días.

      Claro que se puede volver a leer compulsivamente. Yo a veces pienso en la principal diferencia de mi vida ahora, con tres pompones, y mi vida antes y me doy cuenta de que es el tiempo. Soy más productiva y tal, pero tengo mucho menos tiempo ocioso, tiempo sin hacer nada, tiempo de tumbarme en el sofá a hacer cualquier cosa. Y creo que eso es lo que hace que lea menos. Pero bueno, poco a poco recuperas las ganas y haces tiempo, seguro.

      Y sí, a mí me pasó lo mismo con Harry Potter. Leí los cuatro primeros libros en exactamente una semana. No podía dejarlos. Madre mía, qué agonía hasta que salieron el cinco, el seis y particularmente el siete.

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  3. Jooo Paula, no se si es que cada día descubro que me parezco más a ti o mejor al contrario porque soy bastante más mayor que tu, jeje, o que hay más personas de las que realmente creemos que se parecen a nosotras y tienen los mismo gustos y rarezas que nosotras.... ummm creo que va a ser esto último no??. Un beso guapa.

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    1. Me encanta parecerme a ti, Mari. De hecho, ojalá me pareciera mucho a ti, me gusta tantísimo cómo eres que no me importaría para nada ser una fotocopia. De hecho es genial que hayamos tenido la posibilidad de conocernos en persona... Un beso gordo!

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  4. La adictas a internet y a estar conectadas somos unas incomprendidas... snif.
    Me pasa lo mismo con la lectura, supongo que la prefesión es lo que tiene. ¡Ojalá tuviera seis días para volver a engancharme a un libro como es debido!

    Un día de estos tienes que hacerme un hueco en tu apretada agenda para poder verte, ¿sí, sí, sí?

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    1. Nada de apretada agenda, tú dime cómo vas de horarios y lo montamos, así me cuentas cómo va todo.

      Y sí, hija, cuando te pasas todo el día leyendo guiones, cómics, libros o incluso manuales de máquinas validadoras de billetes, miras a Murakami desde la cama y le pides perdón, pero prefieres jugar una partida de Candy Crush...

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    2. Same here!! Candy Crush maldito xD
      Ahora a partir de las 14 suelo ser libre como el viento así que en breve sincronizamos agendas!

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    3. Mi vida vuelve a empezar el 12, que los pompones vuelven a cole... quedamos un día para comer, ¿no? En algún japo...

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  5. A mi me pasa lo mismo, vivo conectada. Pero esa conexión me ayuda en realidad a desconectar. Salir a la calle con el smartphone me permite ponerme al día con pinterest, gmail, fb o incluso escuchar música. Lo que por unos momentos permite que mi mente haga click de los problemas del día a día. En casa el ordenador se convierte con frecuencia en sinónimo de trabajo. Y a la peque no le mola nada verme delante. O sea que sí, lo confieso vivo conectada para desconectarme del mundo y soy adicta :-) La lectura nunca la he dejado. El problema es que me duermo. Llevo más de una semana con Ian McEwan. Pero en vacaciones me leí hasta el libro de lectura de mi hijo mayor y mira que era malo. Cualquier papel que me caía en las manos lo leía. Me aprendí todos los precios de los grandes centros comerciales franceses. Supongo que el cansancio también ha influido en que lea más novelas políciacas, recuperé a Agatha Christie y ahora, cuando acabe con McEwan, tengo en lista de espera un asesinato en Laponia: Le dernie Lapon :-)

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    1. Bueno, yo también me digo que así desconecto y aprovecho el tiempo, pero seamos sinceras, para desconectar nada mejor que una tarde perra, perra, de esas de tumbona, sin teléfono y sin televisor, sin internet y sin nada. Un libro, una bebida fresquita (slushie de sandía, melón y limón, soon to be posted) y hala... Pero sí, a mí me pasa lo mismo que a ti, leo cosas más ligeritas, porque soy incapaz de dedicar tanta atención a un libro. Así estoy, con Murakami a medias y en cambio he leído a Jane Austen y a Camilla Lackberg y vaya uno a saber a cuántos más de corte mucho más sencillo... Pero bueno, no nos quejamos tampoco, que es una adicción que nos encanta, ¿no?

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  6. Bueno, bueno, no te miro un par de días y me entero de que has estado una semana en Madrid! La envidia me corroe, que llevo ya un mes de rutina, de coles, de taxista-cocinera-maestra y no sigo que ya sabéis de qué va. Yo muy conectada no estoy, tengo "sólo" un ordenata antidiluviano que lógicamente no me llevo de vacaciones y cuando me voy me olvido de tó... a no ser que mi costilla se lleve el iPad (lo confieso, en cuanto veo una peli que me mola en la tele ya lo estoy encendiendo pa cotillear los actores y cosas así), gran sustituto rápido de mi PC, y el iPhone es imbatible a la hora de mandar fotos rápidas por ejemplo (ehem... ahora que lo pienso aún te debo 2, I'm zorry!), aunque éste tb es de mi marío. Yo sigo con mi Nokia, vieho, entrañable y sin intenné, pero me da que en cuanto mi zeñó se haga con un nuevo iPhone y me pregunte si me quedo con el antiguo... ¿tú qué me aconsejas, le digo que sí? Y de ahí de cabeza a la adicción. Lectura: esa sí que sí, caiga quien caiga (que suelo ser yo) al meterme en la cama me leo 10 páginas o 100 (qué gracia, yo tb soy de las de "sólo una página más, ahora sólo este párrafo..."). A la playa no me llevo libros que se me guarrean mucho, pero sí es cierto que en verano se sacan más ratitos. Ahora estoy con las Correcciones de Franzen, en italiano y con dos lustros de retraso pero más vale tarde que nunca. Me alegro por tu hijo, el mío SE NIEGA rotundamente a leer Harry Potter!!! Será que lo empezó muy pequeño y le dio miedo, digo yo. Ya no sé qué darle, empecé con la hª interminable y le gustó, pero en español y leyéndosela yo por la noche, no puedorrr! Uy, menudo rollo os he metido, corto y cierro.

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    1. Ay, nena, te echaba de menos :^) Yo no tengo iPad, pero en cuanto pueda va a caer, porque me parece chulísimo... aunque con el iPhone estoy totalmente encantada, de verdad. Yo era bastante anti y lo pillé no muy segura... pero me ha facilitado muchísimo la vida y me permite hacer gestiones en cualquier sitio. Y además la cámara es una pasada, hace fotos bastante decentes, perfectas para el día que te has dejado la cámara... Así que SÍ!!! Dile que sí!!

      Leí Libertad de Franzen y me encantó, pero también tengo las Correcciones, pendiente, lo empezaré cuando termine el de Murakami y el de Caitlin Moran, "Cómo ser mujer". Se me acumula, se me acumula!

      Y el pompón también se resistía a Harry Potter, pero viendo una película le entró el gusanillo y está súper adicto, a punto de terminarse el segundo. Tú al tuyo le puedes dar Roald Dahl, ¿no? Tiene un montón de libros chulos. Yo también he comprado los de las Crónicas de Narnia y Corazón de Tinta de Cornelia Funke para leerles por capítulos por la noche. Y pronto les empezaré a comprar los de Christine Nostlinger, que fueron los libros que me cambiaron la vida cuando era pequeña.

      Ay. Se nota que te echaba de menos, ¿no?

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    2. ¡Encantada de que me eches de menos, igualmente!

      - Pues igual me pillo tb Libertad.

      - De Roal Dahl tenemos un montón, Matilda es el favorito de mi hija y Charlie le mola a los dos (leídos por mí, en español aún no se lanzan a leer ellos solos), el melocotón gigante tb cayó y le he comprado (en alemán) una especie de recopilación pero de partes de libros, para que se anime a comprárselos enteros, Corazón de Tinta, Sangre de Tinta & Co, los tenemos ya (en alemán), no sé si será un poco pronto, y alguno que tiene de historias cortas de C. Nostlinger le encanta. Y Eric Kästner, Michael Ende, Ottfried Preussler... todos devorados en mi infancia (bendita Alfaguara) y todos alemanes!!! Cosas del destino... Ahora que empieza a estudiar historia y a preguntar quién era Hitler igual le leo los que me marcaron a su edad, "Cuando Hitler robó el conejo rosa" y "Un saco de canicas". Uff, menudo tema...

      Ay. Se nota que te echaba de menos, ¿no?

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    3. AIX! Yo creo que el mundo se divide entre los que leímos "Cuando Hitler robó el conej rosa" y los que no. Ese libro me marcó terriblemente, me encantó y me intrigó y... bueno, me chifló. Y la Nostlinger... bueno, leí un libro en el cole y luego no pude parar... Michael Ende... escribió mi libro favorito, cada dos años leo La historia interminable. Momo me gustó, pero me pareció más gris (no pun intended). A Kästner y a Preussler no los he leído, pero me los apunto, porque veo que nos gusta lo mismo... Y Terry Pratchett tiene algún libro infantil-juvenil, que seguro que vale la pena.

      Píllate Libertad. Creo que te va a gustar.

      ¿Cuándo dices que vienes a Barcelona para que charlemos de libros (y de mil otras cosas)?

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