Rocas de azúcar

10 de septiembre de 2013


Vuelta a la rutina poco a poco... aunque esta semana todavía va a ser un poco caótica. Pero por suerte (para mí, no sé si ellos estarán muy de acuerdo) los pompones ya empiezan el cole y volveremos a tener horarios para todo. Que los meses de vacaciones están geniales cuando no tienes que hacer nada, pero cuando tienes que hacer cosas y no sabes cómo encajarlas en tu día a día, estás deseando que lleguen otra vez los días rítmicos en los que sabes perfectamente qué toca a qué hora...

Mientras ordeno las penúltimas fotos de este verano (el fin de semana que viene haré las últimas) y preparo listas de cosas para hacer tan largas como un día sin pan, os voy a contar un experimento que hicimos hace un par de semnas con los pompones. Sí, sí, hicimos rock candy o rocas de azúcar.

Era una cosa que veía por todas partes y tenía ganas de probar. En invierno lo intentamos, pero no salió, así que un día que nos sentíamos aventureros decidimos volver a intentarlo y esta vez sí que hubo éxito.

Para hacer vuestras rocas solo necesitáis dos tazas de azúcar, una taza de agua, colorante alimentario, palitos de brochetas, pinzas para la ropa y vasos o botes de cristal.

Lo primero que hay que hacer es disolver el azúcar en el agua. En frío no lo vais a conseguir nunca, así que hay que calentar un buen rato hasta conseguir un almíbar espeso. Pero transparente, ¿eh? No os paséis y lo caramelicéis... Aunque si os pasáis, podéis hacer piruletas dejando caer el caramelo sobre papel encerado y añadiendo las brochetas que teníais para el experimento. Si le ponéis frutos secos encima, mejor todavía.


Me pierdo... Bueno, eso, cuando tengáis vuestro almíbar transparente y espeso, lo repartís en cuatro vasos o botes de cristal y le añadís un par de gotas de colorante alimentario a cada uno. Le podéis añadir una gotita de esencia de algo a vuestro almíbar para que quede más rico, pero no hace falta.

Cuando ya tenéis los botes con el almíbar coloreado, sumergís una brocheta SIN que toque ni el suelo ni las paredes de vuestro bote de cristal. Y la sujetéis con una pinza de la ropa. Tal que así:


Y ahora solo os queda armaros de paciencia y esperar tres o cuatro días. Dejad los botes en un lugar no muy frío y tranquilo, a salvo de movimientos no deseados. Animad a los pompones a mirar cómo va cada día la cristalización del azúcar y explicadles que es una disolución saturada y que el azúcar necesita algún cuerpo al que agarrarse para cristalizar. Podéis incluso dejar un bote sin brocheta para ver qué pasa (sí, cristaliza en el fondo del bote).


Pasados esos días de rigor, sacar vuestro azúcar cristalizado y... ñam. O metedlo en limonada fresca para decorar y endulzar. O en un té ahora que se acerca el otoño. Producidlos en masa con los colores de vuestra próxima fiesta. O montad un torneo con lanzas de azúcar.


Hala, a ver si vuelvo mañana, que el blog también necesita recuperar algún tipo de rutina. Besos!

14 comentarios:

  1. ¡Shiquilla, ehta entrá t'ha quedao mú durse! Lo que no sabía yo era que tardara tanto el azúcar en cristalizar... pues mejor sabrá. Gracias por la receta.

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    1. Sí que tarda, sí, se hace eterno... Pero mola ir viendo como cada día tienes un cristalillo nuevo...

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  2. Aunque no es una golosina (a menos que seas un pez de acuario), te diré que nosotros tb estamos con algo parecido en lo que se refiere a la paciencia: criando cangrejos prehistóricos (traducción libre del tedesco). 1º hervir agua, 2º esperar a que se enfríe, 3º añadir sal, 4º añadir los huevos (miles de ellos y minúsculos), 5º esperar un par de días y echar comida, 6º mover cada día un poco el agua para que se oxigene, 7º comprobar con una lupa que empiezan a nacer (mi ceguera de vieja me dificulta este paso), 8º y que saltan que se las pelan, 9º intentar descubrir "el intestino", 10º ver cómo la población se va diezmando a medida que crecen los individuos, 11º esperar (to wait & to hope) a que tengan descendencia si no la palman primero, y... mundo cruel... 12º regalárselos a alguien que tenga un acuario para que se conviertan en carne de Nemo. No happy end, but interesting!

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    1. Mmmm... eso mola. Todo lo que lleva unos días en general nos cuesta, pero hay que ir entrenando. Ya me contarás si consigues que se reproduzcan. ¿Cómo son de grandes? Queremos fotos... en tu blog, of course.

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  3. Jejeje, en mi blog, dice... Si puedo le pillo el iPhone a mi chico y te mando una foto, que por ahora es el único sistema que me funciona. Aunque dudo que se vea algo, porque son milimétricos y a veces se confunden con su propia piel vieja (tipo jirones como las sepientes, ya sabes). Me imagino que vuestros renacuajos darían más juego.

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    1. Ya tardas. Con la expectación que ha generado... Tengo mucha, mucha curiosidad. Los renacuajos dan juego, pero no te los puedes quedar en casa porque no sabes qué darles de comer... Los cazamos, los soltamos y repetimos ad eternum.

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  4. Me acabas de despertar un recuerdo: mi abuela, cuando todos los nietos éramos pequeños, nos hacía pirulís de azúcar. Me encantaba verla tostando el azúcar en la sartén y rellenando cucuruchos de papel. Tus pompones recordarán las rocas de colores con el mismo cariño!

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    1. Mmmm... Qué rico. Qué maravilla de recuerdos. Mi abuela me hacía croquetas de patata. Nadie las puede hacer como ella, eran espectaculares, con mucho perejil. Vaya uno a saber qué recordarán los pompones cuando sean mayores, pero sea lo que sea, espero que lo recuerden con el mismo cariño que tú y que yo.

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  5. Qué rico que deben ser... y qué Súper Mami eres, me encantan tus ideas y como te lo curras todo.
    Por cierto parece que hoy inauguran el Tiger !!!
    Ciao.

    Andrea

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    1. Dos veces fui ayer a Tiger. Dos. Y me quedaron cositas para comprar. Ay. Qué daño me han hecho, porque está a cuatro calles de mi casa. Contadas.

      Besos mil... Y por cierto, creo que el otro día te vi en el Obrador. Yo quedé con las piratas para hacer ganchillo y me pareció que eras tú, pero después entré (yo estaba en la terraza) y ya no estabas...

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  6. Respuestas
    1. Oh, yeah. Pero es muy chulo ir mirando cómo va y comentándolo... y el día que empieza a haber algo, alucinan. Buen ejercicio de paciencia.

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    2. Ya te digo. De eso la peque grande anda algo escasa, jaja

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    3. Jajajaja! Y quién no! Que lo queremos todo ahora y ya :)

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