Bolsa del pan

24 de octubre de 2013


Hala, mil gracias por vuestros comentarios en el post de ayer. Parece que es un tema que nos preocupa en general a todos, ¿no? Vamos a tener que hacer sesiones de terapia de grupo o algo así. Con una cerveza, a ser posible (que sí, mi dietista me deja) y mientras tejemos o cosemos.

No sé vosotros, pero cuando yo era pequeña, mi madre me daba 20 duros (vale, que sí, que soy viejuna) y la bolsa del pan y me mandaba a la panadería que estaba a una calle de casa a comprar alguna barra de medio (antes de las baguettes existían las barras de medio). A veces me podía comprar también un chucho de crema, que cuando era pequeña me encantaban y hoy los encuentro bastante asquerosillos. Y los viernes de paga, mi madre sumaba otros 20 duros y a lo mejor me acercaba hasta la librería de mi tío para gastármelo en chuches.

Pero sí, teníamos una bolsa del pan. Una bolsa que usábamos y reusábamos y que no recuerdo ni la pinta que tenía, pero era un objeto importante, que es posible que incluso hubiese cosido mi madre. (Ma, si lees esto y no la cosiste tú, no me lo digas, que prefiero tener ese recuerdo romántico a saber que era comprada y fea.)

Claro que eso era cuando el pan te duraba más de medio día antes de ponerse o bien duro como el cemento armado o bien blando como un tomate podrido. Qué daño nos han hecho esos panes precocinados y congelados que cualquiera acaba de cocer en cualquier rincón de cualquier local y se venden como si fueran the real thing.

Hace varios meses, Ruth empezó a insistirme para que probase la panadería tradicional que hay a tres o cuatro calles de casa. Y confieso que me daba pereza, porque justo delante de casa tengo un bar-panadería que me soluciona bastante bien el día a día. Pero si algo tiene Ruth es que es insistente, y al final un día fui y compré un montón de pan a un precio bastante ridículo para probar.

Qué maravilla. Que de repente le notes al pan el gusto de la levadura en cada burbuja de gas atrapado, que te quede ese sabor de toda la vida en la lengua, que tres días después de ir a comprar el pan siga bien, y cinco días después lo puedas tostar y esté riquísimo. Por no hablar de los panes de semillas, cebolla y queso que desaparecieron casi tan rápidamente como entraron en casa. Un vicio. Vicio bueno, porque además es pan de ese que puedes comprar dos veces a la semana y estar servida todos los días. (Gràcies, Ruth!)

En fin, que con esos bocados nostálgicos de pan de toda la vida, decidí que había que hacer bolsas para el pan. Una larga para las barras y otra más ancha y cortita para los panes redondos. Y me puse a ello con dos paños de cocina de Ikea.

Aunque podéis hacer exactamente lo mismo con cualquier tela, lo bueno que tiene cualquier paño de cocina que encontréis (aparte del fabulosísimo estampado que, por ejemplo, tienen estos) es que todos los dobladillos están hechos y podéis tener vuestra bolsa del pan en 10 minutos.

Además del paño de cocina, necesitáis una cinta ancha de cualquier tipo (en mi caso son las asas recicladas de una bolsa de papel), cuerda y máquina de coser (o aguja e hilo)

Lo primero que tenéis que hacer es decidir si queréis una bolsa larga o corta. Según como la queráis, usaréis el trapo en orientación vertical u horizontal.

Si queréis hacer la bolsa larga, colocad la cinta a tres o cuatro centímetros de uno de los bordes cortos de vuestro paño. En este caso, yo aproveche las cintas para colgar que traían los paños, así que coloqué mi cinta en el extremo que llevaba el colgador.


Coséis la cinta al paño (por la cara "mala" o "interior") creando un tubo entre cinta y paño, es decir, la coséis por los dos lados, pero no coséis el centro. Para rematar bien los bordes, podéis hacerle un dobladillo hacia dentro a la cinta. Aunque esta cinta que usé yo, por ejemplo, no lo necesitaba, porque no se deshilacha. Podéis usar también bies.

Después dobláis el paño a la mitad logitudinalmente y coséis el lado opuesto al de la cinta y el lateral hasta que empieza la cinta.


Y voilà! Ahora solo os queda pasar la cuerda por el tubo que habéis creado entre la cinta y el paño (podéis usar un imperdible para ayudaros), darle la vuelta a la bolsa y salir en busca de una panadería de las de verdad, porque meter una baguette en esta bolsa es un pecado.

La cinta puede ser de la longitud que queráis, básicamente que os resulte cómoda.Si queréis que la bolsa sea más ancha, coseréis la cinta junto a uno de los lados largos del paño y ya está.


Este es uno de esos proyectos de gratificación inmediata: muy rápidos de hacer y súper resultones (siempre hay alguien que me pregunta de dónde he sacado la bolsa y me felicita por ella). Y aunque ahora voy bastante escasa de ocasiones para comer pan, ya solo por echar la vista atrás y recordar esos fines de semana eternos en los que salías a comprar el pan sola por primera vez, vale mucho la pena coserte tu propia bolsa.

10 comentarios:

  1. Qué alegría y qué recuerdos, yo tb tenía una panadería-lechería justo debajo de casa y mi madre me mandaba a mí a comprar, una barra de pan, un litro de leche ("... y mantequiiilla", como Pepita Pulgarcita -creo- de Barrio Sésamo, quién se acuerda?), pero como soy más viejuna que tú con 10 duros me daba incluso para yogures Danone en vaso de cristal!

    A lo que iba. Muy chulas tus bolsas y el truco de la cinta, yo habría hecho el tunel doblando un dobladillo sobre sí mismo pero se le va la gracia del volantillo. Lo de reciclar trapos ya lo he hecho yo pero para hacer delantales de niño, tienen el tamaño justo y están tirados de hacer! Si quieres te cuento (aunque ya lo conocerás, si eres adicta al reciclaje).

    Un besito y cuando acabes la dieta vente TÚ a visitarme, que ya sabes que como el pan teutón, ninguno!

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    1. :^) Ir a la panadería es una de las cosas que recuerdo con más cariño... Ahora, que yo no era chinorri, chinorri, sino más bien como el pompón friki, diez añitos o así. Pero me encantaba ir sola, me sentía SUPER responsable.

      Yo ya había hecho mil olsitas con lo del dobladillo, para el cole y esas cosas, pero tenía ganas de que hubiera volantillo y sobre todo, de aprovechar la cinta-colgadora de rayas TAN mona que traían los paños..

      Sí, quiero que me cuentes... que no he hecho nunca esos delantales. Y sí, también, voy a verte en cuanto deje la gran D, porque no solo de pan vive el teutón y yo soy muy fan de toooodas sus delicias.

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  2. Viva el pan! Me considero catadora de panes y panaderías :-) Pan nuevo que veo, pan que pruebo. Me encantaaa, y cuanto más rústico y artesano, muchísimo mejor!! Ya me dirás qué panadería es esa a la que vas tú!

    Y por supuesto, voy con mi bolsa del pan/tote bag, como buena Green girl ;-)

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    1. A mí también me encanta, aunque ahora tenga que dosificar... Panadería de la calle Manso, casi Carretera de Barcelona. Hay que ir los sábados, que es cuando tiene mucha variedad. Los días de semana solo hay barras y payeses.

      Vivan los totes.

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  3. Nena! un post diari? Quanta activitat!!!!
    M'encanten les bosses, jo en vaig fer una quan anava a costura i me mare encara la fa servir.

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    1. Tenia tantíssima cosa acumulada que era post diari o no era... No sé si podré mantenir el ritme, però de moment ho intentarem!

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  4. Ay pan mio de la mia vita y de mi cuore!! ayer le duje a la endocrina qme alimentaria solo y exclusivamente de pan,asi qtodo queda dicho ayyy que rico recien horneado mmm

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    1. Buf, no me lo digas que últimamente apenas lo cato. Suerte que para desayunar puedo picar un poquito, porque si no, no aguantaría!

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  5. Yo es que compro el pan en panadería tradicional, y lo de los super y las panaderías de precongelado lo dejo para emergencias, cuando no lo hago yo en casa. Esos paños también los tengo yo, jeje. Besos

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    1. Yo quiero empezar a hacer... A ver si en algún momento me sale!

      Ah, ¿los mismos paños? Es que donde hay buen gusto...

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