Hasta siempre, Madiba

6 de diciembre de 2013


Hace un par de años tuve el enorme placer de subtitular un documental muy especial para el festival de cine deportivo de Barcelona. Era un documental que repasaba la historia que cuenta la película Invictus, el mundial de rugby de Sudáfrica, que se inició con un país fragmentado y acabó con un abrazo nacional entre gente de procedencias muy diversas. Un documental que terminé de subtitular llorando a moco tendido, porque es imposible no emocionarse con los gestos generosos y sinceros de las personas que en ese momento tuvieron tanta responsabilidad y estuvieron a la altura de ella.

Es fácil odiar. Es fácil estar resentido y sentir rabia por las injusticias que hemos vivido, grandes o pequeñas. Todos tenemos nuestra historia particular llena de malos momentos, dolores y agravios. Y nos cuesta dejar atrás todo eso. Lo más fácil es tenerlo todo escondido y latente, pero que vuelva a salir en algún momento.

Lo difícil es ser capaz de tender la mano a la persona que nos ha tratado mal, entender lo que siente y respetarlo. Por eso no me explico, como supongo que no se explicaron en su momento los jugadores de rugby de la selección sudafricana, como un hombre que ha pasado 27 años en cinco metros cuadrados, recibiendo apenas una visita cada varios meses, después de haber vivido asesinatos y vejaciones en carne propia, puede salir y decidir que lo deja todo atrás y que va a hacer lo posible por conseguir que su país viva en paz.


Ayer moría Nelson Mandela y nos dejaba en la memoria miles de frases hermosas, una lucha justa y decidida y el cambio drástico del país que él amaba. Moría Mandela, la persona, un anciano que ha vivido una vida larga y espero que plena, pero se quedaba con nosotros Mandela, el símbolo, el ejemplo a seguir, el político en el que todos creemos, porque es íntegro y antepone el bien común al suyo propio. Seguimos teniendo esa imagen del hombre que puede con todo, que puede meterse en el bolsillo a todo un país, sin importar su color o su tendencia, que puede hablar con la cabeza alta, porque todos creemos en él.

He leído hoy el periódico con una mezcla de tristeza y emoción, con un nudo en la garganta. Decía Mandela que la persona que ha hecho todo lo que ha podido por su país, puede descansar en paz. Y creo que hay poca gente en el mundo que merezca tanta paz como él.


Gracias, Madiba, por lo que hiciste en Sudáfrica y por lo que hiciste en el mundo, por los valores que nos has transmitido a todos, por el mundo mejor que nos dejas.

6 comentarios:

  1. Yo también me he puesto triste al oírlo hoy por la radio, aunque se viera venir. Repito todo lo que has dicho.

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    1. Sí, se veía venir, la verdad, estábamos todos esperando el momento, y la verdad es que ya era un hombre muy viejo, pero eso no evita que se encoja el corazón. Un gran hombre.

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  2. Se nota que trabajas con las palabras; un homenaje tan bonito y tan sentido como éste me parece arte.

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    1. Justo leía un artículo sobre la condena a cadena perpetua de Mandela y me sorprendió muchísimo que eludiera la pena de muerte por suavizar su discurso final incluyendo las palabras "si es necesario" durante su juicio. Las palabra son muy poderosas! Mil gracias por las tuyas, que tienen el poder de emocionarme ;^)

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  3. Respuestas
    1. Un gran, gran, gran hombre que nos deja un súper legado!

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