Trol

11 de noviembre de 2014


Hoy es un día especial. Hoy he tenido mi primer trol.

No, no lo busquéis aquí en el blog, porque no ha sido aquí, sino en facilísimo, una red de blogs a la que me sumé hace un tiempo. Pero ahí sí que está, en todo su esplendor, mi primer comentario antipático y directamente agresivo. O eso me parece a mí.

Esta mañana al abrir el correo me he encontrado el aviso de comentario nuevo. Como a cualquiera que tenga un blog, eso me hace ilusión, así que he ido rauda y veloz a ver quién me contaba qué. Y realmente ha sido como un bofetón.

Es muy difícil pensar que no hay nada personal en un ataque de este tipo. Aunque realmente no sea un ataque, solo una crítica formulada de un modo feo.

Cuando uno invierte tiempo e ilusión en algo, sea tejer un jersey, hacer un pastel o escribir un texto, es muy difícil pensar que eso no forma parte de nosotros. Es difícil pensar que no hay un pedacito nuestro en cada punto, cada gramo de harina o cada palabra. Así que las críticas negativas duelen. Y si están hechas con un poco de mala leche, más.

Pero como ya sabéis que últimamente ando un poco zen, lo he estado pensando. Y me parece que no, que ese texto, ese jersey o ese pastel no soy yo. Lo he hecho yo, con mi experiencia en ese momento. Lo he hecho con buena voluntad. Pero no soy yo. Y un ataque a ese texto, a ese jersey o a ese pastel no es un ataque a mí misma. Es un ataque a ese contenido que todo el mundo está en su derecho de valorar, porque yo lo he sacado ahí para eso, para que se valore.

Mostrar algo al mundo es un riesgo. Sacar tu última colección de ropa o joyería, publicar un libro, salir en un concurso de la tele o incluso escribir un blog es exponerte. Hay cosas que exigen más exposición que otras (yo tiemblo si pienso en la tele), pero al final, hagas lo que hagas, te expones. Y también te expones en lo que haces todos los días: cuando te vistes para salir a la calle, cuando vas a una reunión del colegio, cuando charlas con un vecino. Estamos expuestos.

Y la exposición da miedo. Todos tenemos miedo a no gustar, a estar equivocados o a meter la pata. Todos tenemos miedo a no estar a la altura. Y hacemos lo que podemos por trampearlo, nos movemos en entornos cómodos donde las cosas son familiares, nos relacionamos con gente que sabemos que no nos va a hacer daño y que va a formular las críticas de un modo amable.

Pero cuando salimos, cuando damos un paso más, por pequeño que sea, nos sentimos vulnerables. Porque nuestra intención es buena y nos provoca ansiedad que no se perciba así. Porque nos sentimos juzgados.

Y sin embargo hay que salir, no hay más opción, hay que salir, exponerse, arriesgarse y jugárnosla todos los días, porque las recompensas son mucho mayores que los riesgos y porque aunque las cosas salgan mal, siempre vamos a aprender algo.

Así que hoy he decidido que no. Que un texto que deja mis manos y sale ahí, a dar vueltas por la red, no soy yo. Es mío, eso sí, y soy la responsable última de lo que está ahí escrito, pero no soy yo, así que una crítica al texto es solo eso, una crítica al texto. Un ataque cruel es un ataque cruel al texto, no a mí. Cuesta, porque invierto y vuelco mucho de mí en cada texto, pero, ¿cómo va a ser un ataque a mí si la persona que lo lanza no me conoce de nada? ¿Si nunca me ha visto?

No nos podemos tomar como algo personal algo que es sesgado e incompleto. Y no solo en internet, sino fuera de ella. Si alguien critica con virulencia tu peli, tu libro o tu bar, no es personal. No te conocen. No saben quién eres. Solo conocen la peli que has hecho, el libro que has escrito o el bar que regentas. Y punto. Por mucho que tú hayas invertido en esos proyectos y por mucho que creas que ahí hay gran parte de ti.

Porque vamos a ponernos al otro lado. Seamos sinceros: ¿cuántas veces hemos dicho de algo que era una mierda? ¿Cuántas veces hemos criticado abiertamente un producto o un servicio? Algunas veces lo hacemos incluso con mala leche, generalmente a espaldas de quienes han generado ese producto o ese servicio. En la mayor parte de los casos no es nada personal, y si supiésemos que va a tener un efecto devastador sobre la otra persona, sonreiríamos educadamente y no diríamos nada. De hecho, si tuviésemos que hacerle la misma crítica a la persona a la cara, moderaríamos nuestro lenguaje y buscaríamos una manera correcta de decirle lo que no nos ha gustado. Y cuando llegásemos a casa diríamos que era una mierda :)

Así que cuando nos toca recibir, no podemos hundirnos ni pensar que es una ataque personal injusto. Es imposible gustarle a todo el mundo. Y como os decía en un post hace unos días, no es sano y la gente a la que no le gustamos también nos define.

Así que ante las críticas no constructivas, como ante tantas otras cosas: sentido común. Valorar el peso de la crítica y si tiene algo de razón y desactivar el sentimiento de injusticia y de que es algo personal. No eres un objeto, eres mucho más. No eres tu proyecto, hay otras cosas. Y si tu proyecto es mejorable, está bien saber qué piensan los críticos, por maleducados que sean.

Nosotros no somos nuestras creaciones, si no, no mejoraríamos nunca, haríamos siempre lo mismo, no cambiaríamos, no aprenderíamos a hacer las cosas de modos diferentes que nos gustan y nos llenan más. Saber que no somos lo que hacemos nos tiene que dar alas para seguir adelante y para seguir aprendiendo y avanzando, estando cada vez más orgullosos de eso que hacemos, cada vez más seguros de nosotros mismos.

Así que, aunque no os deseo un trol o un comentario interesado o de mala leche, sí que os deseo que saquéis lo mejor de cada experiencia y que eso no os duela y os haga seguir adelante, porque de todo se aprende, incluso de lo que gestionamos mal.

Mañana o pasado os cuento lo que pensaba contaros hoy, nuestra escapada a San Sebastián. Stay tuned!

20 comentarios:

  1. Como se suele decir: hay gente pa tó!! Un beso, guapa.

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  2. Si de una cosa mala has sacado todo esto, para algo ha servido.
    Por algún sitio he leído que si tienes trol es que eres importante ;P así que... eres importante
    Bss

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    1. Jajajaja! Yo le digo trol, pero ni eso. Creo que me acusaba de maleni y un poco lo soy, así que nada, a tomárselo con humor :) Besos!

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  3. Cuanto vuelva a molestarle algún trollecillo aburrido no dudes en madármelo. Yo me encargo de perseguirlos con una zapatilla para que se escondan debajo del sofá y no molesten. Incluso puedo hacerles un puente para que vivan con los palos de los helados y alimentarlos con el pienso del Carrefour (que mi gato no reconoce como comida) para que se sientan a gusto y no te vuelvan a molestar.
    Hablando en serio, a mi me gustan las críticas, especialmente las negativas, porque me hacen reflexionar, y eso es bueno. Parte del problema, es que parece que en la actualidad han desaparecido los grados a la hora de juzgar ¿te acuerdas de la última vez que alguien calificó una peli, libro... con algo que no fuera "obra maestra" o "una mi**d*"? Lo que me parece indecente es pasar al insulto personal. Nos puede gustar o no el trabajo de alguien pero siempre hay que tener un respeto por la persona. A mi siempre me dan un poco de pena, porque me da la sensación de que algo tiene que ir muy mal en la vida de alguien para regurgitar tanto odio. Besitos guapísima.

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    1. Mi gato tampoco reconoce el pienso del Eroski como comida. Maúlla como un alma en pena.

      Y me he puesto grandilocuente y lo he llamado trol, pero no creo que llegue a eso, el pobre.

      Yo confieso que las críticas me cuestan. Con el tiempo les he ido pillando el truco y he aprendido a separarme de ellas y a valorarlas en su justa medida, pero toda la vida me las he tomado como algo personal y me han dolido en el alma. Pura inseguridad, diría. Pero me tomo peor las justificadas, las que realmente señalan algo que he hecho mal. Esas no me las puedo quitar de la cabeza!

      De todos modos, estoy intentando aprender eso. Que a veces yo también digo que algo no me gusta y lo digo peor de lo que debería. Y que cuando lo digo no me meto con la persona, sino con eso que no me ha gustado.

      Y estoy totalmente de acuerdo en lo último que dices. A mí la gente que te deja comentarios feos también me da pena, porque me sorprende. Vamos, que me parecería normal que se diera la vuelta y comentara con un amigo "esta tía es idiota", pero que se tome el tiempo de escribirlo siempre me ha parecido hasta un poco patológico, de amargado.

      ¿Ya te encuentras mejor? Besitos!

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  4. Hola Paula

    No me conoces pero actualmente compartimos unos cuantos cursos. Con trolls o sin ellos, críticas o no, a la primera que le debe gustar lo que haces es a tí. En materia de gustos es difícil entrar. Yo personalmente no entraría a dejar ningún comentario malintencionado en el blog de nadie. Si creyese que esa persona puede mejorar ciertas cosas y me veo capaz de ayudar, contactaría personalmente con ella. Lo he hecho hasta ahora para felicitar a gente cuyo trabajo admiro pero en el caso de que no me gustase algo simplemente no entraría más y punto. Honestamente, con o sin motivo, sea la crítica personal o no, ese tipo de actuaciones me dicen muy poco de la persona que malgasta el limitado tiempo qus todos tenemos en utilizar su energía de esa forma.

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    1. Hola, Gema!

      No, no, está clarísimo que la que tengo que estar contenta soy yo, y lo estoy. Las cosas que hago me gustan y aunque son mejorables, como todo, si las muestro es porque estoy orgullosa de cómo han salido y de lo bien que me lo he pasado haciéndolas.

      Yo tampoco dejaría nunca un comentario crítico. Puedo dejar un comentario con otro punto de vista o escribir un privado cuando creo que puedo echar una mano en algo, pero si leo algo que no me gusta (y que no me hace sentir atacada personalmente, ojo!) lo que hago es cambiar de página y punto. Sencillamente creo que yo no soy el público de ese blog.

      Pero como eso no puedo controlarlo y siempre habrá el que entre y te deje un comentario borde porque sí, porque puede, intento trabajar en mi respuesta. No en mi respuesta escrita, pero si en mi respuesta visceral, en eso de sentirte inadecuada, impostora, falsa... En esa inseguridad que te entra cuando alguien te dice que lo que haces está mal.

      Creo que hay que aprender a tomarse las críticas como algo bueno, algo que te ayuda a crecer. Y no como algo personal. Y creo que en general nos cuesta. Hace un tiempo hice un curso de fotografía con un fotógrafo muy premiado, pero con poca experiencia en docencia. Cuando terminé, le mandé un correo dándole las gracias y haciendo un poco de crítica constructiva, a mi juicio, sobre cosas que podía mejorar y cosa que nos habían confundido a varios alumnos. Y se puso tremendamente a la defensiva. Me sentí fatal, porque no era la intención, pero me di cuenta de que a veces nos cuesta tomarnos las críticas como algo no personal, algo externo a quienes somos y lo que representamos.

      A mí me pasa en otras áreas también, pero veo que, curiosamente, la respuesta va relacionada con nuestra seguridad en lo que hacemos. Doy clases de subtitulación en la universidad y las críticas de los alumnos me resultan valiosísimas y no me las tomo nada mal, porque soy consciente de que sé mucho de la materia y de que solo me faltan los conocimientos necesarias para transmitirla con garantías. En cambio si hablamos del blog, por ejemplo, las críticas me resultan más difíciles de aceptar con deportividad, porque no estoy tan segura de que mi blog esté a la altura.

      Es un tema complejo, la verdad, pero creo que solo hay que sacar una cosa: de las críticas se aprende, pero los maleducados nos tienen que resbalar :)

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    2. Te entiendo! Las críticas constructivas te llevan mas allá, las otras no merecen dos segundos de tu tiempo!

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    3. Exacto. Si no lo puedes controlar, más vale no hacerse mala sangre.

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  5. Hay gente con una vida triste y muy mala idea. De eso nos vamos a encontrar siempre. Pero que esos pocos no nos empañen lo que realmente merece la pena. Es un momento desagradable, pero mira, peor para esa persona con su interior arrugado y lleno de pelos...

    Muchos besos

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    1. Jajajaja! No, no te creas, luego ya lo pones en perspectiva y, de verdad de la buena, no me molesta. Ya lo dice la sabiduría popular, ¿no? Cada palo que aguante su vela. Y yo solo puedo controlar lo que está en mis manos. Y decido que me lo tomo a risa :) Besos mil!

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  6. Críticas si, pero siempre con educación y respeto. Las malas formas no están justificadas en ningún caso y menos si no te conocen.

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    1. Pero al final es que solo puedo controlar lo que hago yo. Así que si alguien quiere criticar de malas maneras, pues allá él o ella... ¿no? Nada, que no importa, que cada uno sabrá lo que hace y que yo tengo que tomármelo con todo el buen humor del mundo.

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  7. Sigo pensando que las criticas duelen cuando son gratuitas y no constructivas,mas bien impositivas.de todas maneras has hecho una obra de caridad,alguien ha desahogado sus frustraciones y ha aliviado su mediocridad ,besos.Patricia

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    1. Bueno, a veces duelen un poco por ego, pero sí que es verdad que si te dicen las cosas bien, las piensas y sacas la parte de razón que tiene la otra persona, es más fácil ponerse en su lugar y verlo como lo ve el otro. Y cuando te las dicen mal, pues nada, duelen.

      Jajaja! Pobre trol, a lo mejor tenía un mal día y se desahogó conmigo. Nunca se sabe quién hay al otro lado.

      Un beso!

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  8. Bon dia Guapa! Un post genial!. M'agradat molt i molt. Tens tota la raó.

    Ara, si tu estàs orgullosa de la teva feina, agafa lo constructiu de la crítica i fora el Trol!

    Una Abraçada!

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    1. Hauríem de tenir aquesta actitud en totes les nostres facetes, oi?

      Hem de quedar i repassar apunts de Memorable!!

      Petonàs!

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  9. Així que tenen un nom? Es diuen trolls? Mare meva !!!! Jo també he rebut algun comentari desagradable, i la veritat és que et quedes tocada, no per la crítica sinó per la forma. Ànims Paula, jo fa temps que et segueixo i encara que no deixi comentaris, m'agrada molt el teu blog.
    Petonets !

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    1. Ostres, Glòria, gràcies! Sí, en diuen trolls d'això... A mi m'agrada molt el nom :) Trobo que els escau. No em preocupa, només m'ha sobtat, perquè no n'havia tingut mai cap. Un cop entomada la crítica i veient què puc millorar amb el comentari, ja està, no passa res. Potser el meu trol tenia un mal dia...

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